viernes, 9 de marzo de 2007

Reply a Guillermo


Por: Rafael Santana Viñas

Guillermo, acuso recibo de tu formal correo electrónico. En razón de que duermo el descanso eterno, he decidido delegar en el joven duartiano Rafael Santana, para hacerte llegar mis respuestas a tus inquietudes y comentarios sobre nuestra participación en la gesta de Independencia y lo que es hoy día la sociedad dominicana.

El amor de la patria me hizo contraer compromisos sagrados para con la generación venidera; desde mis 16 años, asumí el juramento a mí mismo de libertar la patria. Necesario fue cumplirlo, o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la Historia con el honor de hombre libres, fieles y perseverantes. La Patria debe ser amada con amor invariable, con entrega total y con el absoluto empeño de beneficiarla en todo lo posible. Aristóteles dijo, “el juicio que uno merece de la posteridad no depende nunca de lo que digan sus contemporáneos, depende exclusivamente de uno mismo. No se estudia nunca por la simple curiosidad de saber, sino para ser bueno y obrar bien”.

Mira Guillermo, leyendo al Maestro Confucio, entendí que “las lecciones más valiosas se enseñan con el ejemplo personal”. Lo poco o mucho que hemos podido hacer o hiciéramos aún en obsequio de una Patria que nos es tan cara y tan digna de mejor suerte, no dejará de tener imitadores; y este consuelo nos acompañará en la tumba.

Respecto a la política, efectivamente en una carta a José Gabriel García que le escribí desde Caracas en 1869, expresé que “la política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”; y no es que la política dominicana ha perdido su pureza, sino que quienes hacen uso de ella han perdido la noción ética de su ejercicio y con ello el alejamiento de las mentes más nobles de la sociedad dominicana, que se mantienen a la deriva dándole cabida a aquellos que perjudican la ciencia y causa el repudio de esa clase crítica y pensante de la intelectualidad.

Acuérdate, que Eugenio María de Hostos, sentenció que “la Política sin moral es indignidad: cualquier juego de azar, siendo tan indigno como es el juego, es más digno que la política divorciada de la moral. El político inmoral aventura con su ejemplo la moralidad pública y privada de su patria”.

Bien me dices que los políticos han administrado muy mal los fondos públicos y han faltado a la ética con sus ideas y accionar y que la sociedad dominicana se cansó de la estructura partidaria corrupta, todo en detrimento de lo que una vez dije respecto a que las cosas del Estado deben manejarse con honradez y la política debe ejercerse con desinterés económico, justicia y patriotismo. Todo pensamiento de mejora en que el sentimiento nacional se postergara a la conveniencia de partidos políticos, debía siempre reprobarse, porque puesto en ejecución constituía delito de lesa patria.

Comprendo tus quejas, Guillermo, pero oportunamente les advertí y quedó gravado en la conciencia de quienes me siguieron que, “mientras no se escarmienten a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”.

Lamentablemente la sociedad dominicana premia a quien hace lo malo, bien dije respecto a los orcopolitas (ciudadanos del infierno) que nos consideran como “… más que unos ambiciosos que independizamos nuestro pueblo por ambición y no tuvimos talento para hacer nuestra riqueza ajena; mientras que ellos (los orcopolitas), son los hombres honrados y virtuosos pues han tenido la habilidad de hacerlo todo, hasta llamar el extranjero; muestra inequívoca de lo muy amado que serán por la justicia con que han procedido y procederán para con Dios y la Patria y la Libertad del dominicano”.

Dices que “es una lástima que los jóvenes y la generación venidera no parecen querer cambiar esta situación”, sin embargo, estoy seguro que dentro de esos jóvenes, hay unos cuantos que sí quieren cambiar el país, por tanto Guillermo, “Si tienes amigos, prepáralos, porque los días se acercan; procura que no se descarríen, pues va a sonar la hora de anularse para siempre, la hora tremenda del juicio de Dios, y el Providencial no será vengativo, pero si justiciero”.

Debemos tener fe absoluta en nuestro pueblo y poseer la convicción, de que a pesar de sus defectos, tiene cualidades que pueden convertirlo en un gran pueblo, que gobernándose con acierto, puede llegar a ser el dueño de su propio destino. Mientras exista en República Dominicana, un solo dominicano que crea en la Patria y en el porvenir de su pueblo, mis esperanzas nunca se desvanecerán.

Estimado Guillermo, agradezco que me hayas escrito y te exhorto a que leas mi ideario y profeses cada uno de sus enunciados, allí encontrarán las respuestas a muchas inquietudes y las recomendaciones para enaltecer la República, siempre recordando: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre; y ser unidos, y así apagaréis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva. Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libres, felices, independientes y tranquilos”.

Con estima y aprecio,

Juan Pablo Duarte y Diez
Padre de la Patria

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