jueves, 14 de enero de 2016

2016, el año electoral



Por: Guillermo Peña Capellán

¿Quién ganará las elecciones? ¿Habrá segunda vuelta? Son las dos grandes interrogantes que se definirán el 15 de mayo del 2016.

Concurrimos a un nuevo torneo electoral sin una Ley de Partidos Políticos y sin una nueva Ley Electoral que regule a los partidos políticos. La elite política de los partidos tradicionales no tuvo voluntad política para  aprobarla. Y no lo hizo porque simplemente no quería limitaciones para su financiamiento. EL PLD no quiso como tampoco el PRD, hoy PRM, no quiso aprobarla en su momento de mayoría congresional.

Las consecuencias de no tener instrumentos legales que regulen de manera estricta a los partidos políticos y las elecciones serán las siguientes: un aumento del dinero del narcotráfico en las campañas, la utilización de los recursos del Estado del gobierno y de la oposición (recordemos que la oposición tiene Diputados y Alcaldes), más campañas negativas y sucias del partido de turno y de la oposición, publicación de encuestas falsas, una acentuación de los insultos y las descalificaciones personales, falta de debate de propuestas, y finalmente se percibirá un acrecentado transfuguismo político y clientelismo que es el sustento de estos viejos partidos.

El uso y abuso de los recursos del Estado para favorecer la reelección presidencial ahora es que viene de a duro.  Hipólito los utilizó en el 2004 y perdió, Leonel los utilizó en el 2008 y ganó, y ahora Danilo también lo está utilizando. ¿Podrá vencer el Estado de nuevo?

Los escenarios electorales a cuatro meses de las elecciones ya están claros. Igual que en las elecciones pasadas, el 90% de los votos se va a concentrar en la coalición PLD-PRD y en la coalición PRM-PRSC. El 10% restante se repartirá en los partidos minoritarios Alianza País, Opción Democrática-APD, FNP y PQDC.  El gran debate es si habrá o no segunda vuelta.

El PLD tiene un candidato-presidente con buena popularidad a pesar de que ha bajado según encuestas, y cuenta con los recursos del Estado para obtener el voto clientelar. En cambio los candidatos de la oposición se encuentran divididos y con pocos recursos.

Es muy difícil que el PLD pierda las elecciones, pero todavía existe la duda de si podrá o no la coalición PRM-PRSC y los partidos Alianza País, Opción Democrática-APD, FNP y PQDC fragmentar el voto para provocar una segunda vuelta electoral. El voto en contra del PLD se va a concentrar mayoritariamente en el PRM-PRSC. La pregunta es si ese voto podrá forzar la segunda vuelta.

Visto estos dos bloques antagónicos PLD-PRD vs. PRM-PRSC es muy difícil que un tercer bloque pueda lograr un 10%. Por eso Alianza País y Opción Democrática-APD deben aliarse para aunar esfuerzos en un bloque progresista, y la FNP y PQDC también deben aliarse para formar un bloque conservador.

Las elecciones del 2016 no serán muy diferentes a las 2012. EL PLD y el PRM seguirán dominando el escenario electoral, pero con menos votos. Todavía falta mucho por hacer para lograr una ruptura con la partidocracia corrupta y clientelar. Sigamos construyendo ciudadanía…

lunes, 4 de enero de 2016

#TrujilloVenAver y el 2016




Por: Guillermo Peña Capellán

En las redes sociales se ha vuelto popular el hashtag o etiqueta #TrujilloVenAVer, y recientemente una opinión del destacado productor de televisión, Rene Brea, sorprendió mucho, por decir que: Hay cosas del gobierno de Trujillo que se deben recuperar. Que la corrupción, la estabilidad económica, el problema de la inmigración haitiana y la delincuencia eran menores en la época que gobernó el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina en comparación con la actual gestión del presidente Danilo Medina”. 

Estos dos hechos, que guardan relación respecto a la figura de un dictador, deben ponernos a reflexionar como sociedad y especialmente a inicios de este año 2016. Un año electoral que plantea un panorama difícil desde el punto de vista institucional y democrático.

Trujillo, no es un referente positivo para el país. Fue un dictador, violador y abusador. No es cierto que debemos recuperar cosas de su sangriento gobierno. Es falso el argumento de que había menos delincuencia y corrupción. Lo que pasaba era que el gran corrupto, el gran delincuente, era Trujillo. Fue el hombre más rico del país en aquella época y ese dinero no lo hizo de manera honesta. Era dinero del Estado dominicano. Hoy por hoy, muchas de esas propiedades estatales la tienen familias de apellidos de renombre del país. Dinero y propiedades que también deberían preocuparnos como sociedad.

Trujillo, tenía el control total del país y lo manejaba como si fuera su finca personal. Por eso realizó una matanza de haitianos en el año 1937, en la cual el Estado dominicano fue condenado internacionalmente y tuvo que pagar una indemnización. Que tristemente fue de centavos por cabeza. ¿A si debe acabarse con el problema de la inmigración hatiana? 

El país no necesita un Trujillo. No promovamos el hashtag o etiqueta #TrujilloVenAVer. Usemos: #DuarteVenAVer #MaríaTrinidadVenAver #LuperónVenAVer #MinervaVenAVer #ManoloVenAver #MamáTingóVenAVer #CaamañoVenAVer, #BoschVenAVer y así sucesivamente cientos de nombres de mujeres y hombres que son y serán ejemplos para el país. 

En este 2016 reflexionemos lo siguiente: No necesitamos una dictadura para que el país mejore. Necesitamos autoridades, no autoritarismo. Necesitamos seguridad ciudadana, no intercambios de disparos. Necesitamos una democracia real. Necesitamos respeto y aplicación de las leyes. Necesitamos una economía social y solidaria. Necesitamos ciudadanía consciente, que no vote por corruptos. Necesitamos políticas públicas sociales progresistas. Nunca, nunca un Trujillo. Conozcamos la historia.

martes, 2 de junio de 2015

La partidocracia es igual: Urge una nueva cultura política



                                                        Por: Guillermo Peña Capellán

La partidocracia es entendida etimológicamente como, el gobierno, el poder, la fuerza, o la influencia de los partidos políticos en un Estado. Se forma de los vocablos: Partido, del latín Partire, que significa dividir algo, y del griego krateia, que es igual a ¨poder¨ o ¨gobierno¨.

Con la partidocracia se busca que los partidos resuelvan las más importantes decisiones de la vida política de un país. Y esto va, desde el señalamiento a dedos de los candidatos de los cargos electivos hasta el control y sometimiento a la línea partidista sin importar principios y leyes.

El neologismo partidocracia, aún no reconocido por la Real Academia Española, pero si analizado y discutido en el ámbito de la ciencia política, busca explicar cómo los partidos políticos asumen el monopolio de la actividad pública y desplazan a los partidos minoritarios, la ciudadanía y los movimientos sociales, aniquilándolo todo.

El concepto de partidocracia se utiliza para entender que la élite política decide sobre la vida política de una nación. Esa élite política acompañada de la élite económica pacta por sus intereses personales y grupales, para finalmente decidir quiénes serán los presidentes, vicepresidentes, alcaldes, regidores, diputados, senadores y una gran parte de los actores políticos del Estado.

En el año 2002, la alta dirigencia política del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), a excepción de algunos, apoyaron y negociaron una reforma constitucional para que Hipólito Mejía optara por un nuevo mandato presidencial. Se compraron legisladores del PLD y PRSC,  y finalmente se impuso la reelección.

En aquel tiempo, la indignación de una gran parte de la sociedad dominicana fue abrumadora. Ayer, no solamente porque no se estaba de acuerdo con modificar la constitución para la reelección, sino también porque la popularidad del presidente Hipólito Mejía estaba en el suelo y no lo querían ver ni en pintura.

Hoy se repite la historia. La alta dirigencia política del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) acaba de apoyar y negociar una reforma constitucional para que Danilo Medina pueda repostularse. Se compraron legisladores del PRD y PRM y se impuso la reelección. La única diferencia entre ayer y hoy, es que en el año 2002, Hipólito Mejía no tenía alta popularidad y Danilo Medina si la tiene.

Ni el PLD, ni el PRD, ni el PRSC, ni gran parte de la alta dirigencia política del PRM pueden afirmar coherencia anti reeleccionista.

La historia está ahí para recordar también la denominada ¨Alianza Rosada¨, pacto firmado en el año 2006, donde el PRD y el PRSC pactaron para impedir que el PLD lograra mayoría en el congreso sin que se tomara en cuenta las diferencias ideológicas de ambos.

Por estas razones, decimos que la partidocracia es igual de corrupta y conservadora. De oportunista y politiquera. Que no discute ideas, principios, proyectos, programas y políticas públicas, sino cargos electivos, ministerios, clientelismo político y contratos para repartirse el pastel estatal.

El problema no es solamente el PLD, es la partidocracia, es esa elite política y económica que lo controla todo. ¿O acaso ustedes creen que a los partidos tradicionales les importa hacer cambios estructurales y de modelo económico para transformar el país?

Elevemos el nivel de debate político con propuestas y políticas públicas que transformen el Estado y trabajemos por una nueva cultura política sin partidocracia.

martes, 24 de marzo de 2015

De brincar charcos a comer chicharrón

Por: Pedro Almonte

Allá por el año 1973 cuando el Profesor Juan Emilio Bosch Gaviño fundó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), fruto de que éste y un grupo de compañeros abandonaron el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), también fundado por Bosch en el año 1939, desde sus inicios el PLD fue concebido como una organización para completar la obra de Juan Pablo Duarte, que no era otra cosa que: "lograr una patria libre, soberana e independiente, en la cual impere la justicia social y el respeto a la dignidad humana".

Para cumplir dicho propósito Juan Bosch creó una estructura basada en la vocación para servir al pueblo, una disciplina inquebrantable, la unificación de criterios y el centralismo democrático ,esencia que todavía en los tiempos actuales se mantiene principalmente en el todopoderoso comité político. Cabe mencionar que dicho partido, se creó para dar respuesta a la coyuntura política que imperaba en esos tiempos y como los tiempos han cambiado el partido del profesor también hizo lo propio; dejó atrás aquel partido de “cuadros” y preparación política para convertirse en un partido de “masas” trayendo esto como consecuencia, el desvirtuar los ideales para los que fue creado, convirtiéndose así en una maquinaria electoral, en la cual, grupos se baten en la arena en busca del poder político.

En dicha lucha, finalmente sobresalen dos nombres: El Presidente Constitucional de la Republica Lic. Danilo Medina y el Dr. Leonel Fernández, los cuales aprendieron muy bien aquello de la unificación de criterios y el centralismo democrático, saben muy bien que el PLD sólo gana si ellos se unen y se complementan.

Recordar el histórico lema “Servir al partido para servir al pueblo” pareciera ya letra muerta, por lo que prevaleció en sus tres primeros gobiernos (1996-2004-2008); capitalización de empresas públicas con el argumento de que estaban al borde del colapso y que se necesitaba una mejor gestión administrativa-financiera ,en la que el sector privado  seria el ideal para esta encomienda, cosa que el tiempo demostró que fue un craso error ; concesiones mal sanas en detrimento del Estado Dominicano , aumento de la desigualdad social y aumento de la pobreza ; entonces : ¿Dónde quedó lo de  lograr una patria libre, soberana e independiente, en la cual impere la Justicia social y el respeto a la dignidad humana, que fueron los criterios básicos para los que fue fundado el PLD?.

Desde el año 2012 con su más reciente gobierno, el PLD ha tratado de revindicar los postulados que dieron al traste a su creación: privilegiar su acción política a favor de los grupos más desposeídos y vulnerables de la sociedad.

En lo personal, me creo más el brincar charcos instalado en  la avenida México, que comer chicharrón en campaña.

domingo, 15 de marzo de 2015

La república pendiente


Por: Millizen Uribe

El pasado viernes se cumplieron 171 años de la proclamación de la Independencia Nacional. Como es sabido, este hecho estuvo inspirado por una visión de país que desarrolló Juan Pablo Duarte, nuestro Padre de la Patria, y los trinitarios.

No obstante, lamentablemente, a más de siglo y medio todavía no se ha logrado el país que Duarte y los trinitarios soñaron y por el que lucharon.

El  proyecto de nación de Duarte partía de la determinación de crear un país libre y soberano e independiente. Sin embargo, en esta tierra la libertad, la soberanía y la independencia no solo se ven afectadas por potencias extranjeras que imponen sus intereses en base a su poderío económico, sino también por los males sociales que imperan.

Nuestro país es uno de los más desiguales del continente y del mundo. Se registra crecimiento económico pero la pobreza afecta a casi la mitad de la población.

El acceso con calidad a derechos fundamentales y servicios básicos, como alimentación, salud, educación, vivienda y servicios como agua potable, energía eléctrica y transporte, no está garantizado para la mayoría. La inequidad también es observable en el tema de los ingresos y el salario.

Duarte quería dotar a esta tierra de un alto sentido de justicia, pero hoy día la injusticia social y los privilegios obtenidos ilícitamente por una minoría dirigente reinan en el país.

Duarte soñó con un país en el que todos los dominicanos estén sujetos a la Constitución y a las leyes, tanto los gobernantes como los gobernados. Empero, República Dominicana carece de vocación de cumplimiento de las leyes y algunas se aplican de manera selectiva "sólo para los más chiquitos". A esto se suma que la institucionalidad es frágil.

En parte, la nación duartiana no se ha logrado porque la clase política tradicional no emula la praxis política del Padre de la Patria. En el camino hacia su objetivo, Duarte dio muestras de un liderazgo fomentado en valores.

Vigor moral, alto sentido de libertad y justicia, convicciones democráticas firmes muestran que fue político capaz de dirigir sin autoritarismo, personalismo o protagonismo.

Tampoco tuvo afán por cultivar dinero o poder, Duarte actuó  con entrega y sacrificio, y, por el contrario, llegó a sacrificar vida y bienes.

Es por eso que no debemos conformarnos con celebrar un aniversario más de la proclamación de la Independencia Nacional, sino recordar que el país que Duarte soñó todavía no se ha concretizado y asumir entonces el reto de forjar la República pendiente.

En el mismo Duarte hallamos los valores necesarios para la transformación individual y colectiva, que nos pueden llevar a la construcción de esa república pendiente, una políticamente democrática, socialmente justa y económicamente equitativa, tal cual la soñó el patricio.