jueves, 12 de febrero de 2015

Los resultados de la Gallup-Hoy


Por: Guillermo Peña Capellán

La Gallup-Hoy vuelve a reiterar la alta y sostenida popularidad del presidente Danilo Medina al establecer que, el 63.9% de los dominicanos entiende que debe repostularse.

Si el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no escucha ese 53% que le gustaría que el presidente sea de nuevo candidato, el partido gobernante tiene riesgo de perder en una segunda vuelta electoral. En manos del presidente Medina y del ex presidente Leonel Fernández esta la decisión de que el PLD siga o no en el gobierno.

Ahora bien, el dato de que el PLD gana las elecciones en cualquier escenario electoral debe ser motivo de preocupación para la oposición. Esto porque si el Comité Político del PLD y el propio presidente Medina deciden apoyar a Leonel Fernández, podría ganar ligeramente en una segunda vuelta electoral.

Si el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ignora el 44.8% de la población que quiere a Luis Abinader como candidato presidencial, el voto de rechazo contra Hipólito Mejía pudiera irse a favor de Guillermo Moreno o del presidente Danilo Medina.

El dato de que el 69% de los que simpatizan por el PRM quieren a Luis Abinader como presidente y solo el 48% apoya a Hipólito Mejía, indica que el ex presidente Mejía, divide y desciende en la simpatía de sus propios compañeros de partido.

Es sorprendente el dato de que solamente el 7.7% crea que Luis Abinader sea el próximo presidente. Esto pudiera interpretarse como que la sociedad dominicana ve muy difícil que el PLD pierda la presidencia.

El 33% de los simpatizantes del PRM no sabe que va a pasar en la convención o primarias internas. Esto pudiera indicar que no es tan fácil ganarle al ex presidente Hipólito Mejía, ya que tiene una estructura política con experiencia electoral en muchas cosas y su popularidad no es tan baja como se cree.

El gran crecimiento de Guillermo Moreno de 23.8% frente a Leonel Fernández e Hipólito Mejía y 8.9% frente a Danilo Medina y Luis Abinader, es una muestra de rechazo a los gobiernos y a los ex presidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía. Este relevante crecimiento se debe también a que el país quiere un presidente transparente. Por eso muchos dominicanos ven con buenos ojos a Guillermo Moreno.

Además hay que destacar también que Guillermo Moreno viene ascendiendo electoralmente desde 2008 cuando obtuvo 18 mil 136 votos con el partido Movimiento Unidad y Cambio (MIUCA) a 62 mil 290 votos en las elecciones de 2012 con el partido Alianza País (ALPAIS).

En el 2014 la encuestadora Greenberg (La que más acertó en las elecciones pasadas) posicionó a Guillermo Moreno con un 7% en electorado dominicano. Estos datos indican que la realidad política dominicana está cambiando. Sin lugar a dudas la estructura de Alianza País crece y es ya la tercera fuerza política.

Los grandes ganadores de la Gallup-Hoy son: Danilo Medina y Guillermo Moreno. En cambio, los perdedores son: Leonel Fernández y Miguel Vargas.

Es un error muy común confundir simpatía con intención de voto. La fortaleza estructural de los candidatos, confianza en su imagen, las propuestas y los recursos definen quien gana las elecciones, no las encuestas.

Para sacar una realidad electoral más concreta hay que cruzar los datos de la Gallup-Hoy con las próximas encuestas Greenberg y Penn, Schoen & Berland. EL PLD ni el PRM tienen candidato presidencial definido. La política no es una ciencia exacta. Hay muchos escenarios políticos y cualquier cosa pueda pasar. 

domingo, 1 de febrero de 2015

La reelección saludable


Por: Pedro René Almonte M.

Por doquier se oyen cánticos a favor y en contra de la repostulación del presidente Danilo Medina. En cada esquina hay opiniones encontradas entre detractores y partidarios a la modificación de la constitución del año 2010 que prohíbe dos mandatos gubernamentales consecutivos.

A nuestro entender no se debe bendecir y mucho menos anatematizar la reelección presidencial alegando la tan mencionada “falta de institucionalidad”. El asunto va más allá, se debe analizar el estado actual de cosas y entonces desde dicho análisis emitir conclusiones que vayan acorde con el momento y la coyuntura política actual.

¿Hay tiempo o no para modificar la carta magna? en realidad esto no es cuestión de tiempo, sino de qué es lo más favorable para el pueblo dominicano, como dicen por ahí: lo bueno no se cambia.

¿Por qué decir que estamos ante un buen gobierno? Para contestar esta interrogante haremos uso de algunos datos que ya son conocidos: modificación del contrato desfavorable para el pueblo con la minera Barrick Gold , renegociación de algunos de los contratos de concesión de peajes a nivel nacional, el cumplimiento real y responsable de la ley que otorga el 4% del PIB a la educación, logrando con esto la construcción de miles de planteles escolares a nivel nacional (cosa que en el pasado más reciente no ocurría puesto que el grueso de las construcciones se ejecutaban en el territorio del gran Santo Domingo).

Además, democratización de la asignación de obras de construcción (anteriormente la mayoría de las construcciones iban a parar a manos de un pequeño y selecto grupo), transparencia y responsabilidad en la ejecución del gasto y en la compras y contrataciones del estado, financiamiento blando a pequeños comercios mediante la banca solidaria, financiamiento a los productores del campo con las visitas sorpresa del señor presidente, mayor humanización del sector salud, creación de incentivos nunca vistos para las mi pymes, inicio de plantas de generación de electricidad para equilibrar el déficit eléctrico, (que a nuestro entender es el mayor dolor de cabeza de las cuentas públicas), y para cerrar este breve compendio de argumentos, tenemos la renegociación de la deuda con Venezuela por concepto de compra y venta de petróleo, lo cual tuvo como consecuencia la reducción neta de la deuda pública en un 3.3% aproximadamente.

Un estudio reciente de la  CEPAL señaló que al ritmo que iba la República Dominicana  (2005-2013), tomaría más de 45 años eliminar la pobreza en el país. Al ritmo actual solo bastaran 16 años para acabar con la pobreza. Enlacemos este dato con lo que pasa en nuestra América Latina cuando hablamos de reelección presidencial: En Ecuador, se reelige Rafael Correa (reelecto dos veces), en Nicaragua, se reelige Daniel Ortega, en Brasil se reelige Dilma Rousseff (reelecta recientemente), en Argentina, Cristina Fernández viuda de Kirchner (gobierna desde 2007), y como no mencionar a Juan Evo Morales Ayma  (presidente  de Bolivia desde el 2006 y recientemente reelecto). Dicho todo esto, ¿Cómo renegar la reelección del presidente Medina? De ninguna manera, muy por el contrario, posiblemente estemos ante el primer caso de Reelección Saludable en la República Dominicana.



miércoles, 21 de enero de 2015

Libertad de expresión vs. Virgen de la Altagracia y Mahoma

Imagen: http://www.educacionenred.pe/noticia/?portada=65132 
Escrito por: Guillermo Peña

La campaña mundial en apoyo a los caricaturistas de la revista francesa Charlie Hebdo ha generado un importante debate sobre la libertad de expresión y sus límites. Muchos musulmanes consideran que las caricaturas que realiza ese semanario son ofensivas y que se burlan de su símbolo religioso principal, Mahoma.

El vestido de la Miss República Dominicana con el diseño de la Virgen de la Altagracia ha generado por igual un debate nacional sobre si es ofensivo o no para los católicos que se utilice la imagen de la virgen. A continuación vamos a analizar estos dos hechos para determinar la delgada línea entre lo que constituye o no la libertad de expresión.

La libertad de expresión y la libertad de conciencia y de cultos son derechos fundamentales. Toda persona tiene derecho a expresar libremente lo que piensa por el medio que considere, y también tiene derecho a elegir la religión que quiera o simplemente ser ateo. El tema es si ambos derechos fundamentales tienen o no  límites. Confundir libertad de expresión con decir todo lo que se quiera puede caer en conflicto con otro derecho.

El discurso de odio está prohibido. El artículo 20.2 del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos prohíbe «toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia».

Si bien es cierto que nada justifica que asesinaran a los caricaturistas y que es condenable que se asesine a otra persona por una caricatura, no es menos cierto que burlarse y discriminar a los musulmanes mediante su símbolo religioso, Mahoma, no debe ser aplaudido si queremos vivir en un mundo en paz. «El respeto al derecho ajeno es la paz» dijo una vez Benito Juárez.

Respecto a la imagen de la Virgen de la Altagracia en el vestido de la Miss República Dominicana, aunque los hechos no son comparables, el fondo de la discusión de si es ofensivo o no utilizar la imagen de la Virgen es igual. Para los católicos la Virgen de la Altagracia es un símbolo y para los musulmanes Mahoma lo es.

De manera personal pienso que el diseño del vestido de la miss no se burla de la Virgen de la Altagracia ni es una ofensa, pero algunos católicos piensan que sí y otros dicen que no debió utilizarse su símbolo religioso porque es sagrado.

En relación al semanario Charlie Hebdo aclaro nuevamente que nada justifica el asesinato de los caricaturistas. Condeno el hecho totalmente porque es una expresión de fanatismo e intolerancia. Lo que no puedo es solidarizarme con una revista que se burla, discrimina y fomenta estigmas y prejuicios raciales y religiosos.

Para concluir me surgen algunas preguntas para que quien lee estas líneas las reflexione y responda. ¿No hay límites a la libertad de expresión? ¿Debe la justicia permitir que una revista discrimine y fomente el odio contra los musulmanes? ¿Es correcto utilizar los símbolos religiosos para burlarse y/o discriminar? ¿Los símbolos religiosos no deben utilizarse para otros fines porque son sagrados? ¿Prohibir utilizar los símbolos religiosos no es limitar la libertad de expresión?

¿Por qué no soy Charlie?

Imagen: Revista Charlie Hebdo

Escrito por: Aldo García 

En los últimos días, se ha producido una campaña «Yo soy Charlie» tanto en las marchas como en las redes sociales, por una supuesta violación a la libertad de expresión. Estas líneas tratarán de explicar, en mi caso particular, las razones por las que yo no soy Charlie.

El semanario Charlie Hebdo publicó una caricatura de Mahoma con el Corán en sus manos que reproducía el siguiente mensaje: «Esto es una mierda, no para las balas». Tal caricatura es ofensiva pues incita a la discriminación a los musulmanes, ya que envía el mensaje de que los musulmanes son terroristas y, peor aún, se burla de Mahoma, su profeta, lo que es un ataque a la comunidad musulmana.

Tal caricatura no es libertad de expresión, sino que constituye un discurso de odio. El artículo 20.2 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos prohibe «toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia».

Tal discriminación conlleva ciertos problemas, especialmente en Francia, porque ataca no sólo a los musulmanes, sino también al grupo étnico árabe, que no necesariamente son musulmanes, aunque sí en su mayoría, por lo que no se estaría integrando a las minorías étnicas ni se estaría respetando la diversidad cultural.

El gran problema de este caso es que se fomente una actitud discriminatoria contra el grupo étnico árabe y contra los musulmanes en Francia, que no les permita integrarse en lo social, económico y cultural. Según el artículo 2.1 de la Convención Internacional sobre la  Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, «los Estados partes condenan la discriminación racial y se comprometen a seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política encaminada a eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a promover el entendimiento entre todas las razas».

Aunque la Convención no hace inclusión de la religión en el concepto de discriminación racial, bien se podría vincular a la etnia árabe con la religión musulmana. Además, el artículo 14 del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos establece que «el goce de los derechos y libertades reconocidos en el presente Convenio ha de ser asegurado sin distinción alguna, especialmente por razones de sexo, raza, color, lengua, religión, opiniones políticas u otras, origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación».

La salvedad es que la Directiva 2004/38/CE del Parlamento Europeo y del Consejo,  del 29 de abril, relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, excluye su aplicación a la discriminación por nacionalidad, reconociendo únicamente el derecho a entrar y residir en otros Estados miembros de la Unión Europea a los ciudadanos de alguno de los Estados miembros de la Unión. Esta aclaración es pertinente, pues afecta a los inmigrantes musulmanes.

Volviendo a la caricatura, el atentado terrorista es condenable y no hay razón que pueda justificar tal acto. Pero, ¿hasta qué punto tal atentado impone al Estado francés la obligación de tomar medidas positivas para garantizar una expresión que constituye un discurso de odio?
Es cierto que la libertad de expresión, como derecho fundamental que es, acarrea obligaciones positivas y negativas por parte del Estado. La obligación negativa es la de abstenerse a censurar la libertad de expresión, pero como hemos dicho, también existen obligaciones positivas.

Al respecto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sobre el derecho al respeto a la vida privada y familiar, en el caso X e Y contra Países Bajos, de fecha 26 de marzo de 1985, ha expresado que «no obstante que el propósito del artículo 8 (de la Convención Europea de Derechos Humanos) es esencialmente la protección de los individuos contra la acción arbitraria de las autoridades públicas, eso no significa que el Estado sólo se abstenga de actuar en esa forma; además de su obligación negativa, también hay obligaciones positivas inherentes al respeto efectivo de las personas y de las familias».

Entonces, ¿debe el Estado francés tomar medidas positivas para garantizar que se siga publicando caricaturas que destilan odio contra los musulmanes? Mi opinión tajante es no, porque el discurso de odio no es libertad de expresión, es traspasar los límites de tal derecho y hacerlo sería desintegrar a las minorías étnicas. Por tales razones, yo no soy Charlie, eso sí, que conste que condeno el terrorismo en todas sus formas.

martes, 6 de enero de 2015

¿Con qué autoridad moral?

Por: Millizen Uribe

Lo legal es un factor predominante en el análisis político, social y económico de la República Dominicana. El cumplimiento de las leyes suele invocarse con regularidad. Mas, lo legítimo, entendido como la justificación ética de la ley, del poder y de la autoridad, brilla por su ausencia.

Lo mismo sucede con la autoridad moral, un concepto central para pensadores como Émile Durkheim, uno de los padres fundadores de la sociología, para quien el tema de la autoridad moral era en sí el problema sociológico.

Sociedades desorganizadas como la dominicana podrían tener el origen de uno de sus males en la falta de autoridad moral de sus gobernantes. Bertrand Russell señala que en el marco del desarrollo de las sociedades prehistóricas el elemento de la autoridad surgió de manera natural, a partir de dinámicas sociales de ese entonces.

Sin embargo, el mismo Russell cuestiona el origen y la finalidad del poder que los gobernados dan a los gobernantes para que se erijan en autoridades y cómo esto afecta la autonomía individual. Esto es cómo cedemos nuestra libertad individual y nos abocamos a “un contrato social” con autoridades que, al no cumplir con las funciones para las que fueron elegidas, adolecen de autoridad moral y hasta de legitimidad.

En la postmodernidad, se impone la lógica mecanicista y se cuestiona poco. Sin embargo, escándalos como el reciente caso de la Dirección Antinarcóticos de la Policía (Dican), donde se habla de la “desaparición” de más de 1,200 kilos de cocaína, que involucra a varios oficiales y dos fiscales adjuntos, dan pie para repensar la autoridad moral de los funcionarios dominicanos.

Los administradores públicos son los primeros en promover la cultura de incumplimiento a la ley al, por un lado, establecer un sistema de privilegios y constantes excepciones para ellos, y, por el otro, al no adaptarse a las normativas, como suele suceder con decenas de leyes, y aquí vale recordar la denuncia del incumplimiento de la ley de Declaración Jurada de Bienes.

Si las personas elegidas para cumplir y hacer cumplir las leyes son las primeras en incumplirlas, ¿con qué autoridad moral han de reclamar a la colectividad?

Henry David Thoreau introdujo el concepto de la desobediencia civil como señalamiento de que el apego a leyes de manera irrestricta no es correcto, sino que debe darse sobre la base de la justicia. En mi opinión lo mismo sucede con las autoridades.

En el país el ejercicio de la autoridad y el poder debe darse de manera ética para que tenga sustento moral. De lo  contrario ninguna autoridad merece el reconocimiento del pueblo y ningún dirigente o actor político, el voto.