viernes 17 de junio de 2011

El conformismo dominicano




Por: Guillermo Peña Capellán

En el libro el pensamiento sistémico: " Los orígenes del social conformismo" , del autor Marcos Roitman Rosenmann, se analiza por qué las sociedades de hoy son tan conformistas. El conformismo social, explica el autor "es la adopción de conductas inhibitorias de la conciencia en el proceso de construcción de la realidad, es un rechazo hacia cualquier tipo de actitud que conlleve enfrentamiento o contradicción con el poder legalmente constituido".

En el año 1972, Herbert Kelman planteó tres formas de conformidad: "complacencia (conformarse públicamente, pero conservado en privado las ideas propias), identificación (conformarse, en público y privado, mientra se es miembro de un grupo, pero no cuando se deja el grupo) e internalización (conformarse pública y privadamente, tanto cuando se es miembro de un grupo como cuando se deja el grupo)."

Asumir la actitud irresponsable de quedarnos callados ante las injusticias y dejar de protestar para "no tener problemas con el gobierno los partidos tradicionales o los poderes fácticos", es parte intrínseca del problema, no de la solución.

Resulta increíble creer que al activista social comprometido, que se escapa de ese círculo vicioso es altamente condenado por la supuesta necedad de protestar tanto.

El conformismo dominicano se percibe en el día a día con frases como "eso no es ná", "deja eso así", " es que somos así, no vamos a cambiar nunca", "dale gracias a Dios porque tienes eso por lo menos" , "este país no lo arregla nadie", "todos roban" , "vota por el menos malo", "no te quejes tanto, tu protestas por todo", "no hay nada que hacer ya", entre otras.

A mayor conformismo, mayor pobreza. Sin lugar a dudas, seguiremos teniendo bajos índices de calidad de vida si seguimos siendo conformistas.En la República Dominicana tenemos 2 caminos. O rompemos con el conformismo o asumimos que nunca cambiaremos.

martes 19 de octubre de 2010

Justicia y derechos


Por: Guillermo Peña Capellán

Se confirma la precaria situación jurídica y social del país con el reciente informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Política Social: Capacidades y derechos.

“El desarrollo humano debería ser una cuestión de derechos, no de poder. El Estado de derecho es débil y defectuoso, muchas leyes no se cumplen y no pasa nada, la violación de leyes no son justiciables y además existen pocos mecanismos institucionales de rendición de cuentas”, constata el informe.

Una de las razones del incumplimiento de las leyes en nuestro país, es que la justicia dominicana sigue atemorizada por una elite política y empresarial que busca impunidades y complicidades de toda índole.

Si la ciudadanía no tiene la garantía de que se cumplan las leyes, el Estado de derecho es prácticamente inexistente y pasa de manera inmediata a reinar el “sálvese quien pueda”.

Es el imperio de la ley y no el de la fuerza el que debe predominar para alcanzar un verdadero Estado de derecho. La ley es para todo/as, y son las autoridades las obligadas a hacer que se cumpla.

El 83% de la población considera que la justicia funciona mal, según un estudio elaborado por FINJUS y Participación Ciudadana en el año 2007. Y es que si bien la justicia dominicana ha avanzado, todavía el limitado acceso, el alto costo y la lentitud sigue siendo una constancia.

Lograr una justicia institucional y garante de los derechos humanos es una tarea pendiente para transformar el sistema de justicia dominicano. No hay progreso posible sin una justicia independiente.

jueves 7 de octubre de 2010

¿Se esfumó el ideal de justicia?


Por: Guillermo Peña Capellán

La justicia es la concepción que cada persona tiene sobre lo que es justo. Con la justicia se busca la armonía y la convivencia civilizada. Es representada gráficamente por una diosa que tiene una venda en los ojos, la diosa “Themis”.

El ideal de justicia en el Derecho se ha dejado a un lado para asumir la postura iuspositivista que le da primacía a la ley por encima de la justicia. La máxima expresión de los iuspositivistas es que “Dura es la ley pero es la ley”.

No toda ley es justa ni todo lo que es justo está plasmado en una ley. La justicia y la ley no siempre van de la mano porque las leyes son elaboradas por legisladores y especialistas que no siempre razonan el concepto de justicia o simplemente responden a intereses grupales o individuales, a los que poco les importa el ideal de justicia.

Platón y Karl Popper difieren con el concepto de justicia. Platón considera justo el privilegio de clase y Popper entiende que si hay privilegios pues no hay justicia; que debe haber cierta clase de igualdad en el tratamiento de los individuos.

Hay quienes entienden que la justicia más que un valor o una virtud subjetiva, es el fin del Derecho. Ulpiano definió la justicia como “la constante perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho" y Bobbio entiende que “todo derecho es justo y si no es justo no es derecho”

Partiendo de lo anteriormente dicho por Platón, Popper, Ulpiano y Bobbio; analicemos 2 premisas. La primera premisa es que la justicia es darle a cada quien lo que en derecho le pertenece, y la segunda que la justicia es darle a cada quien lo que se merece.

Si aceptamos la primera premisa entonces tenemos que retrotraernos a por qué una persona tiene ese derecho a diferencia de la otra que no lo tiene. Pudiera ser que ese derecho que le pertenece sea injusto porque lo ha obtenido de manera fraudulenta o privilegiada y entonces lo que llamamos derecho más bien fue un privilegio o una sagacidad que tuvo al tener la información o el conocimiento que la otra persona no obtuvo. Y si aceptamos la segunda premisa de darle lo que se merece a cada quién, entonces tenemos que retrotraernos a si en verdad somos justos al juzgar si se merece eso, aquella persona que actúa de tal forma porque simplemente le faltó la educación en valores y el conocimiento que sí obtuvo la otra.

Hoy en día para resolver esta problemática se habla de igualdad de oportunidades. Esto es que todas las personas tengan las mismas posibilidades de superación y que simplemente decidan lo que quieran ser en su vida. Porque es lógico pensar que si una persona no tuvo la oportunidad de adquirir importantes conocimientos y educación en valores, pues no puede ser igual que una que sí lo obtuvo.

Lo cierto es que quienes se definen estrictamente como iusnaturalistas pueden cometer el error de por íntima convicción violar las normas del debido proceso y condenar con pruebas obtenidas de manera ilegal. En cambio, quienes se definen estrictamente como iuspositivistas cierran las puertas a la justicia cuando afirman que “Dura es la ley pero es la ley”.

Si al final tuviere que fijar una postura me quedaría con la de Montesquieu, quien expresó una vez: “Que una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”.

Imagen: http://www.extendiendoelreino.com/img/justicia.jpg

martes 15 de junio de 2010

Dame tu pin y por ahí hablamos…


Por: Crystal Fiallo

Soy parte de una generación “entre dos”; así le llamo a mi generación: entre dos mundos. Un limbo entre la tecnología y la creatividad terrenal. Una generación nacida para ser flexible frente a las innovaciones de los años 90 y el nuevo milenio.

Mi generación nació para ser víctima de todo y de nada; nació para vivir buscando el verdadero significado de la felicidad, de lo romántico, de lo simple, de lo complicado, de lo “flash” y de la paciencia. ¡Que dilema! Nacimos bailando las canciones de la Nueva trova pero al ritmo con el que crecía la tecnología de punta. Un híbrido que soñó ser el Cartero de Neruda pero cibernético. Jugué mariposita linda e’, matarile rile rile, pollito Pleiby’, el gallo, Sun sun sun de la juventud, el Ladrón y el policía, el Topao’, Apara y batea, Baronazo, el Econdio’, la Latica, la Botellita, Cero mata cero, Trucamelo, Chicle ma’ chicle, la Vaca lechera, Concentración, el pañuelito, etc… Y mientras jugabamos cualquiera de estos juegos (versión dominicana) no había manera de comunicarnos con nuestros padres, por lo que la única regla era: no llegar a casa después del anochecer.

La tecnología ahí no intervenía; ella hubiese sido una auténtica intrusa. Que poco divertido habría sido jugar “el teléfono” con una bb sonando o chateando la respuesta correcta al final de la cadena de oídos; que fracaso habría sido revelar, con un chat, los escondites de nuestros amigos que con tanto entusiasmo estudiaban los rincones más inhóspitos para ocultar sus cuerpos y no ser hallados por quien “se quedaba”. Escuchar el “pisa colá” por una revelación desleal de un bb chat hubiese quebrantado la magia.

Recuerdo ver al papá de una compañera de colegio, en el 5to curso (10 años de edad), llevar en su pantalón el celular gigantesco blanco aquel (ese mismo, el del hombre del celular de Ritmo del Sábado), seguido de un waooooo colectivo, y mi amiga decir: “es que mi papá es médico”.

Entonces su respuesta siguió un ahhhhh colectivo nuevamente. No muchos años después llegaron los beepers, la llegada de una compañía europea que masificó los teléfonos moviles, y luego ya no sigo el cuento porque todos y todas somos testigos del parto masivo de los científicos, pariendo creaciones que invadieron nuestra isla, algunas útiles, otras inútiles.

Debo confesar ser víctima de la tecnología, al igual que muchos, pero la impersonalidad de los nuevos artefactos ‘rompe grupos’ y poco románticos me tienen un poco preocupada. Recuerdo que el IRC y el Messenger fueron un fenómenos que ayudaron a los ‘pariguayos y pariguayas’ (perdón si ofendo) que temían enfrentar el rechazo de una chica o un chico. Se escudaban en aquellos medios de comunicación para hacer de sus dedos los verdaderos conquistadores de sus presas. Está bien, ya eso lo aceptamos y hemos tenido que vivir con eso.

Pero que estemos en una mesa, 5 personas, y todos y todas estemos mirando nuestros celulares pendientes a cualquier novedad del chismebook, perdón, Facebook, o un chat, o un texto o un tweet, ese es el colmo; que un hombre o una mujer te invite a salir o que se comunique únicamente por esa vía tan sólo para evitar gastos o por vagancia, no tiene excusa. Ya los teléfonos residenciales ni suenan.

Negar que estos aparatos tienen cientos de aspectos positivos sería descabellado, pero esa no es la parte que le preocupa a quien escribe; con este escrito pretendo que reflexionemos sobre como estos avances tecnológicos pueden también convertirse en atrasos sociales.

Me pregunto: ¿Dejaremos que nos venzan las nuevas tecnologías? ¿Los usuarios de las nuevas redes sociales prefieran escribir algo antes que hacer algo?; ¿prefieran buscar reconocimiento o simplemente exponer sus misterios para poder socializar y hacer nuevos amigos? ¿Saben los hombres el efecto aniquilador que tiene una sonrisa, una flor o una mirada, contrario a enviar un emoticón que no representa esfuerzo alguno? ¿Acaso no estamos conscientes de que no podemos verdaderamente comprobar lo que alguien escribe pero sí lo que una persona hace, y que esa salida del anonimato no es mas que cubrir el hecho de que la tecnología nos hace cada vez actuar más impersonales?

Una cercanía virtual produce una lejanía corporal. Pero, si quieres podemos seguir este artículo más tarde, dame tu pin y por ahí hablamos.

Si fuéramos tontos/as


Por: Millizen Uribe

A Alexander Mundaray, un joven activista serio y cristiano un policía intentó agredirlo y apresarlo porque estaba tirado en el suelo del Parque Duarte. A Hécmilio Galván, un joven economista, también activista social porque junto a otros jóvenes intentaron hacer en el Parque Duarte una actividad denominada “La Otra Feria: República Dominicana desde adentro” en la que buscaban expresar su visión acerca de los problemas políticos económicos sociales del país. A mí porque estaba realizando, junto a otro grupo de personas, un foro acerca de las implicaciones del Tratado de Libre Comercio en la República Dominicana.

Como verán respecto a este parque hay toda una cultura de represión montada. La misma se sustenta en prejuicios y estigmas acerca de la juventud y de las personas que son diferentes. Así, el simple hecho de que una persona lleve el pelo de una manera diferente, o use prendas no convencionales lo convierte en un “agente sospechoso” y “digno de atropello” para fuerzas policiales, políticas y religiosas. Y esto obviamente es una actitud discriminatoria que atenta contra los derechos humanos de las personas y que entra en clara violación a la constitución dominicana, específicamente al artículo 8 en lo que se refiere a la libertad de tránsito, de conciencia, de cultos y de asociación.

Y aunque es probable que en el Parque Duarte puede haber personas que incurran en algunos excesos, esa no ha sido y no es la generalidad. Además de que esto nada tiene que ver con el lugar, por lo que igual podría pasar en otros sitios.

Además, se nota que quienes detractan este parque es porque les choca la libertad o porque quizás no lo conocen porque lo cierto es que este es uno de los lugares más mágicos y encantadores de esta zona. Ha sido y es un escenario importante de grandes luchas sociales y políticas, de encuentros profesionales y de amistad y, por qué no, de diversión.

Claro, si fuésemos tontos creeríamos que sí, que el problema de este país es este parque, o cómo un joven decida llevar el cabello, o el corto de la falda de una chica o el sexo de la persona con la que aquel o aquella decide acostarse. Pero no somos tontos/as. Por eso sabemos que la forma de vestir o las preferencias sexuales de las personas que frecuentan este espacio público no es el tema que debería ocupar la atención pública. Sino más bien la corrupción, el uso de los recursos públicos para beneficio personal, para comprar conciencias, para comprar votos.

También la ineficiencia del sistema de educación, de salud, de lo caro cuando la modalidad es privada. O de cómo mientras un grupo de dominicanos tienen hasta hélipcoteros privados para “no coger tapones” hay otros que se acuestan en la calle, sobre un pedazo de cartón y sin comer, simplemente porque no tienen dinero. También deberíamos hablar de la poca capacidad gubernamental para responder a un eventual desastre natural. O como cuando se prevén sequías y escasez del agua para el año 2025 el gobierno regala nuestros recursos naturales.

Y si es que la moralidad les interesa tanto a estos sectores, tanto así como para obviar estos problemas y querer participar de una campana pro rescate de la moral y de las buenas costumbres, sería recomendable una visita por el Congreso Nacional, por el Palacio Nacional y por muchas empresas privadas pues en estos sitios sí que se cometen y se aprueban barbaridades e inmoralidades.

Que hagan esto y que dejen al Parque Duarte, a sus aires de libertad y a sus visitantes en paz, ¡Total! Este parque es tan seguro que, a juzgar por los últimos acontecimientos, un niño estaría mucho más seguro aquí, que en una iglesia.

viernes 19 de febrero de 2010

Voto: ¿Derecho y deber?


Por: Guillermo Peña Capellán

Un grupo de ciudadanas y ciudadanos independientes, conscientes de sus derechos políticos, impulsados y motivados por lograr que la República Dominicana se constituya algún día en una democracia sólida, participativa y de calidad; entregó a la Junta Central Electoral, un importante documento político que propone votar por ninguno.

El “Voto por Ninguno” consiste en la inclusión de un recuadro en la boleta electoral con la inscripción NINGUNO para ser marcado por el o la votante, con el propósito de expresar su rechazo a las candidatas y candidatos impuestos por una elite política corrupta hasta los tuétanos.

Una figura parecida existe en Colombia, donde se marca la casilla “Voto en Blanco”, con el propósito de que la ciudadanía exprese su rechazo a los candidatos presentados por los partidos colombianos. Sin embargo, concientes de que en el país existe un partido blanco, este grupo de ciudadanas y ciudadanos responsables optó por denominarle “Voto por Ninguno”, a los fines de no generar confusiones a los votantes con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

En otros países se considera “Voto en Blanco” cuando la boleta electoral no se encuentra marcada por ningún candidato, pero en nuestro país se cuenta como voto nulo. En consecuencia, no se computa como una forma de rechazo.

Y es que ante la incipiente y débil democracia dominicana, la ciudadanía tiene la obligación y el deber moral y cívico de votar por ninguno en la mayoría de las provincias, y su vez trabajar para crear una nueva propuesta política realmente democrática y participativa.

Quienes votan a conciencia por nuestros representantes de la indignidad, la corrupción y la impunidad, son cómplices de la degradación de la sociedad dominicana.

Es necesario recordarle al Juez Presidente de la Junta Central Electoral, Julio Cesar Castaños, que el voto fue conquistado como un derecho a la libertad de elegir y ser elegidos. Que a costa de muchos años de lucha y reivindicaciones sociales se logró que el voto pasara de ser simple a universal, cuando en el año 1942 se instituye en la República Dominicana el derecho al voto de las mujeres.

El voto es un derecho político facultativo de ejercerlo como todo derecho. Es tan claro que es un derecho y no un deber que no existe ninguna sanción penal ni económica para quien decida no votar.

Los deberes cívicos se enmarcan en la sociedad civil, no en la sociedad política. Es una contradicción lógica considerar el voto como un deber cívico y un derecho político a la vez. Si es derecho político no puede ser a la vez un deber. Y es que no se puede estar obligado a ejercer un derecho. Frente al derecho del acreedor existe el deber de pagarle, no viceversa.

En Chile el voto es un derecho, mas no una obligación ni un deber. Para votar allá es necesario inscribirse en el Registro Electoral. En cambio, la calidad de la democracia chilena supera a creces la dominicana.

Es un atrevimiento irracional del Presidente de la Junta Central Electoral, Julio Cesar Castaños calificar de maniqueos a este grupo de ciudadanas y ciudadanos conscientes, sin siquiera discutir la propuesta con el Pleno de los Jueces.

Esa actitud refleja lo poco democrático que es. Nuestro deber como ciudadano responsables es votar por ninguno, para no tener como representantes a politiqueros corruptos, narcotraficantes o estafadores como gran parte de los actuales senadores y diputados.

Ninguno: El candidato del desencanto…


Por: Crystal Fiallo

“Ninguno” es un candidato con cero antecedentes. Una hoja de vida blanca que deposita como CV en todos los escritorios de las organizaciones, movimientos y órgano electoral de la República Dominicana, aspirando a ser un candidato electo por la masa de ciudadanos.

Una masa compuesta de la siguiente manera: unos olvidados por el sistema (la mayoría), otros privilegiados (la minoría), otros vencedores de las brechas y obstáculos de la sociedad, y otros simplemente indiferentes (este grupo baila en todos los anteriores y son muchos).

Ninguno es valiente al irrumpir en una sociedad segmentada de esa forma sin programa de gobierno, sin plan para mantenerse en el poder, sin estrategias de movilización: ¿Será esa su intención?

Ninguno garantiza que con su victoria se confirma la pobre e incompleta oferta electoral actual y el descontento ciudadano frente a los programas de gobierno que serán destinados a ellos/ellas. Es un hecho que si Ninguno gana se debe reprogramar unas nuevas elecciones, descartando aquellos candidatos/as que completan la boleta electoral y presentar una nueva oferta capaz de poder vencer a Ninguno.

El votar por Ninguno, el candidato del desencanto, es equiparable al voto en blanco, no así, OJO con esto, a la abstención electoral. Votar por Ninguno (si hubiese sido aprobado por la JCE) o votar en blanco (en el caso de otros países) es participar. Ejercer el voto por ninguno o en blanco no es ser indiferente o practicar el abstencionismo electoral: usted está ejerciendo su deber, lo único que esta vez su deber no tiene cara ni color. Es gritar a los cuatro vientos que la conformidad no es una opción en un sistema democrático.

En países como: Inglaterra (“blank vote”), Perú, Colombia, México y entre otros, hace años que el voto en blanco es una propuesta defendida y reclamada por la sociedad civil. La misma ha sido explicada como una manera de que los ciudadanos y ciudadanas respeten y fortalezcan el sistema democrático mediante el voto, manifestando pacíficamente que no están conformes con las opciones presentadas en las vitrinas de las casas de los partidos.

Pero la candidatura de Ninguno fue rechazada por la JCE y ahora queda buscar una alternativa para que, aunque él no participe como candidato, la apatía cívica sea acogida en las urnas y tomada en cuenta por las autoridades correspondientes. Una opción es el voto en blanco que mencioné más arriba. Sin embargo, debo subrayar que para tener control de esta propuesta, todos/as aquellos que se reúnen para resistir las ofertas electorales actuales deben demandar su participación en las mesas electorales para llevar el conteo más transparente.

Creo que enfrascarnos en luchar por una propuesta que ya fue rechazada puede conducirnos a un estancamiento en la lucha; una pistola sin balas. Ninguno puede tomarse estos dos años para proyectarse y prepararse para las presidenciales.

Es cierto que Ninguno hubiese sido un dolor de cabeza para muchos. Ahora bien, si usted está seguro/a de que su electorado está satisfecho de su obra y/o su programa de gestión municipal o congresual, no le tema a Ninguno, mejor que Ninguno le tema a usted.

En lo personal, creo que Ninguno era un buen candidato para muchos, pero me aterra la idea de que Ninguno arrastraría a personas valiosas que reposan en esas casillas de las boletas; personas que llevan años luchando por un mejor país y que Ninguno pudo haberlas aniquilado.

“Hazte pipi en las drogas”


Por: José Carlos Nazario

Convertir un problema social y de políticas públicas en un asunto de carácter moral nunca ha sido buen camino. Habrá surtido efectos importantes en la construcción de liderazgos demagógicos y en la movilización de recursos (casi siempre mal empleados). Pero, a la larga, los resultados son difusos, cuando no erráticos.

Así ha sido el caso de la lucha contra el narcotráfico, que sustituyó el discurso hegemónico contra el “peligro comunista”. Un tema viejo como el de la droga pasó a ser dominante en las agendas de la región y se convirtió además en la excusa perfecta para todo tipo de intervenciones, nacionales y extranjeras.

Todos recordamos el spot publicitario de los años noventa en el que un niño orinaba en un baño público junto al slogan que lleva de título esta entrega. Fue una buena campaña de prevención. Sin embargo, antes y después de esta, se han sucedido miles de redadas barriales, enfrentamientos de las autoridades con narcotraficantes y luchas entre las mafias por el control de los puestos de distribución y venta.

La cultura de violencia generada en los lugares donde operan tanto autoridades como sujetos al margen de la ley, ha generado estragos importantes en la psiquis social de dominicanos y dominicanas.

Es difícil, en un Estado con las condiciones del nuestro, en un sistema que cierra las puertas a la pobreza dejando a la juventud en un callejón sin salidas, no pensar en la triste salida del delito. Sobre todo cuando es tan apetecible desde el punto de vista de su efectividad. Porque quien lo niega está ciego: el narcotráfico y la política, en nuestro país, son los caminos más cortos hacia la abundancia.

Ante esta situación de deterioro social y con un modelo vigente que no tiende a crear condiciones para contrarrestar la realidad imperante, por qué alarmarse tanto con una propuesta de discusión. Por qué volverse locos ante la disposición a dar salida a un escenario que cada día empeora. La lucha contra el narco ha fracasado. El gasto en armamentos y preparación de fuerzas especiales puede ser convertido en inversión para la prevención y ayuda al adicto, que es un enfermo. Planteárselo, discutirlo al menos, a no ser que afecte negocios privados de quienes forman parte del debate, no es tan descabellado.
La herejía de tan sólo proponer como tema la despenalización de las drogas es ya un paso de avance. Sin embargo hace falta poner los sesos, los números y la política donde va el Estado y la moral (sincera o no) donde va lo privado. Mientras nos decidimos, miles de inocentes pagamos diariamente el precio de la cultura de violencia. Mientras nos negamos al debate, cientos de jóvenes hipotecan su vida y la pierden en las calles.

Definitivamente ninguno

Por: Millizen Uribe

"Ninguno” es una forma de expresar nuestra inconformidad, sin que esta se interprete como desinterés.

En realidad sólo he votado una vez en mi vida y fue por “fiebre”. Acababa de cumplir los 18 años y estaba loca por ejercer mi “derecho al voto”. Así lo hice, aunque me enorgullece decir que no vote por ninguno de los partidos tradicionales.

Después de ahí fui madurando mis ideas y entonces comencé a considerar que ya ni siquiera valía la pena acudir a las urnas a votar por los partidos y candidatos no tradicionales, y esto por dos razones fundamentales: La primera, porque sabía que el simple hecho de que no sea tradicional no garantiza que sea un buen partido o un buen candidato y segundo porque entendí que el problema a veces trasciende el partido y el candidato y se torna en sistémico.

Entonces a menos que haya un trabajo muy grande con las personas, con el pueblo, es difícil, por no decir imposible, que en la coyuntura actual, uno de los llamados partidos alternativos derrote a los partidos tradicionales.

Que cambien la intención de voto de muchas personas que al votar lo hacen por tradición y/o por clientelismo. Esto último sobretodo si se consideran las desigualdades en cuanto a recursos y a campaña. Ahora bien creo que como parte de la democracia a la que aspiramos, todo aquel que encuentre “opciones” en los candidatos y partidos que se postulan para los certámenes electorales en el país pueden y están en el derecho de votar.

Mas esa democracia que mencioné anteriormente también es válida para quienes no encontramos opciones en las “propuestas” electorales. ¡Que simplemente no voten!, dirán algunos, pero el grupo de dominicanos y dominicanas que no nos sentimos identificados con los aspirantes electorales tenemos todo el derecho de expresar nuestro descontento.

Es aquí donde la propuesta que un grupo de ciudadanas y ciudadanos ha hecho a la Junta Central Electoral de incluir en la boleta electoral una casilla con la opción “Ninguno” cobra para mí relevancia, pues esta sería una forma de nosotros expresar nuestra inconformidad, sin que esta se interprete como desinterés. Y es que ahora la mal medida abstención electoral mezcla a los mansos con cimarrones, pues hay personas que no votan porque no se les antoja; otras porque no quieren hacer fila; algunos porque sencillamente no pueden acudir; pero hay otros a quienes nos interesan las cosas del país pero no votamos porque no estamos de acuerdo. Entonces, ¿Cómo se refleja ese desacuerdo? Sencillamente no se hace.

Es por esto que considero oportuno que la Junta Central Electoral considere valida esta propuesta, pues considerar a NINGUNO sería tomar en cuenta el parecer de MUCHOS.

martes 1 de diciembre de 2009

Ciudadan@, levántate y anda


Por: José Carlos Nazario

En las democracias modernas cada ciudadano y ciudadana tiene derecho a pertenecer a varias organizaciones privadas o de voluntarios, e incluso a los grupos de interés que intentan influir de alguna manera en la política pública y convencer a los funcionarios de sus puntos de vista.

Muchos grupos de interés tradicionalmente se han organizado en torno a temas económicos; los grupos de empresarios, los de productores agrícolas y los sindicatos tienen todavía una influencia poderosa en la mayoría de los sistemas democráticos.

Es esta incidencia que podríamos considerar desmedida, la que debe incentivar a sectores que, por no tener los recursos, se quedan rezagados y que si, en cambio, se empaparan con las fortalezas del organizing, podrían llevar adelante excelentes campañas en beneficio de su sector.

Si las cuestiones que importan al ciudadano común siguen en manos del poder político, que se condiciona a sí mismo en un círculo vicioso, la ciudadanía terminará abandonando cualquier tipo de esperanzas y el futuro, de ser incierto, se dirigiría a la certidumbre de una crisis social que pudiera desembocar en el deterioro de la democracia y su eventual sustitución por otras formas de control político menos deseables.

El ciudadano es, entonces, con su participación activa, quien está llamado a regenerar su condición, desprendiéndose de su antigua dependencia e impulsando un cambio de rumbo.

¿Y el conocimiento qué?


Por: Millizen Uribe

Que en pleno siglo XXI una sociedad dedique toda su atención al chachareo político e ignore totalmente todo lo que tenga que ver con conocimiento científico y cultura es algo por demás preocupante.

El conocimiento es importante. En ocasiones es más determinante que el dinero, para tener un buen nivel de vida. Sin embargo, una de las tantas cosas que se ha descuidado, o que nunca ha interesado a las diferentes autoridades dominicanas, instituciones publicas y privadas, medios de comunicación y a la sociedad en general es tener canales y herramientas para que la población en general tenga acceso al conocimiento.

Y no hablo de la precaria educación que se imparte en muchas escuelas, colegios, institutos y universidades, donde para aprobar la materia basta con repetir como un papagayo lo que dice el maestro o lo que escribió tal autor. ¡No! Hablo de las inferencias personales que emanan de la real aprehensión que el sujeto cognoscente hace del objeto conocido. De un espíritu crítico y reflexivo en torno a objetos y hechos sociales y naturales.

También hablo de la cultura, del disfrutar ir al teatro, pero al buen teatro no a las comedias sin sentido que mucha veces embardunan las carteleras, a la Cinemateca y ver una buena película, a un parque y esparcirnos, de ir a la Librería y escuchar una conferencia, formar parte de una tertulia o simplemente leer un buen libro.

Hablo de apreciar más que las novelitas rosas y los conciertos masivos. Hablo de todo un estilo de vida que trasciende el constante seguimiento a politiqueros descarados y entretenimiento por entretenimiento.

Me refiero a ¡Vivir! con dignidad y calidad. A tener educación, salud, alimentación, vivienda, seguridad ciudadana. Definitivamente hablo de otro modo de vida, de otros políticos, de otros ciudadanos y ciudadanas. Hablo de otro país.

Desempleo juvenil II


Por: Guillermo Peña Capellán

Recientemente, en Argentina se celebró una reunión de Ministros de Trabajo donde se establecen los parámetros principales para disminuir el desempleo mundial, mejorar las condiciones de trabajo y garantizar un empleo digno.

Producto de ese encuentro, se eligió a la República Dominicana como país presidente de la Comisión de Trabajo Decente.

Los objetivos generales de dicha comisión son promover una remuneración adecuada e impulsar políticas públicas que mejoren las condiciones de las y los trabajadores.Garantizar un trabajo decente (o más bien digno), es la meta principal que ha trazado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para enfrentar la crisis económica mundial.

Sin lugar a dudas, la economía dominicana sufre los efectos de la crisis mundial, pero esta se agrava por el ineficiente uso del gasto público del gobierno dominicano. Y es que ya nos estamos acercando al 15% del desempleo formal, según cifras oficiales del Banco Central.

Dos políticas públicas concretas para disminuir los altos niveles de desempleo juvenil son:

1. Incentivar con bajos intereses fiscales y crediticios la creación de pequeñas y medianas empresas de bienes y servicios.

2. Vincular los programas educativos en las escuelas técnicas y las universidades con lo que demanda el mercado laboral dominicano.

Ojalá que podamos entender la magnitud de este problema y logremos encaminar esfuerzos para mejorar estos índices discriminadores y abusivos.

Esperamos del Secretario de Trabajo, Max Puig, que defienda los intereses de las y los trabajadores por encima de los grupos económicos empresariales, sobretodo haciendo énfasis en la discriminación laboral en la juventud y los adultos de edad avanzada, por ser estos los más vulnerables.

viernes 20 de noviembre de 2009

Incidencia pública


Por: José Carlos Nazario

La incidencia pública es un conjunto de acciones, deliberadas y sistematizadas, por medio de las cuales los ciudadanos influyen sobre los procesos de políticas públicas. Entendidos estos como la toma de decisiones por parte de las instituciones o el poder estatal.

Para incidir se motoriza el diseño, elaboración y presentación de propuestas que ofrezcan soluciones específicas a problemas de la población. Dichas acciones se realizan con el fin de hacer valer la voluntad de esos sectores ante las autoridades.

Esas acciones involucran la participación de actores múltiples con intereses diversos que buscan influir sobre la arena en beneficio propio o para dar solución a los problemas de política planteados.

Las soluciones y propuestas son presentadas, explicadas y monitoreadas por los sectores interesados. Los que a su vez se valen de las herramientas de comunicación para lograr que la gente se interese y, por tanto, las decisiones cobren un sentido de importancia para los que las toman. Así, sensibilizados los sectores y marcados los puntos de conveniencia o no, las decisiones de los políticos se ven bañadas de la riqueza técnica y la legitimidad suficiente para ser acertadas.

En nuestro país, la activación de estos procedimientos catalizaría la operación de sectores sociales que tradicionalmente han estado relegados al depósito esperanzado del voto en la urna. Además dotaría de organización y efectividad las acciones de muchos grupos que hoy se ven interesados por el acontecer nacional.

Su valor, como herramienta, reside en la capacidad de empoderar sectores que, fruto de una lógica equivocada del ejercicio del poder, han sido sometidos a la inacción o a la simple indiferencia. Por esto, el mecanismo de la incidencia política podría ser útil en la generación de participación. Esa que, lo hemos dicho en otras ocasiones, tanto nos falta para dejar de ser habitantes y convertirnos en ciudadanos. Pero sobre todo, para que las políticas de Estado sean eficientes y den respuesta a los problemas que nos aquejan desde hace mucho tiempo.

Como el cangrejo


Por: Millizen Uribe


El cangrejo, ese crustáceo que da dos pasos adelante y dos pasos para atrás, no puede ser el modelo a seguir en la sociedad dominicana. ¡No podemos darnos el lujo de retroceder!

En una sociedad como la nuestra, en la que la corrupción está “a la orden del día”, la transparencia se convierte en un asunto de vida o muerte.

La aprobación de la ley 200-04 significó un avance debido a que es una útil e importante herramienta en la compleja e importante tarea de transparentar la administración pública, un interés que debemos de acoger todos los dominicanos y dominicanas.

Aceptar la modificación a esta ley que propone el diputado por Puerto Plata, Alfonso Crisóstomo, sería retroceder, pues su proyecto hecha al traste el derecho y la posibilidad de los ciudadanos y ciudadanas a conocer la forma en que las autoridades que elegimos administran los recursos que emanan de nuestros bolsillos.

Las cosas se toman de quien las dice, y el mensaje de una autoridad pública que al tiempo que dice que quiere modificar la Ley de Libre Acceso a la Información Pública reconoce, con plena desfachatez, que tiene a un hermano y a su papá trabajando en el Congreso Nacional, en pleno acto de nepotismo, es bastante “claro”.

El interés de “ocultar” habla de su intención de “malversar”. Yo no creo en la gran mayoría de los legisladores del Congreso Nacional de la República Dominicana, pues numerosas veces han demostrado con sus acciones, que independiente de lo que digan con sus palabras, legislan a favor de sus intereses particulares, no de los nacionales.

Por eso sé que, aunque juren y perjuren que no votarían por ese proyecto, puede ser que tal y como paso con la aprobación del famoso artículo 30, si la modificación favorece a sus intereses no duden en darle el sí.

Es por esto que creo que está discusión trasciende la funesta propuesta de modificación o no de la ley 200-04, y nos lleva a preguntarnos ¿Qué tipo de diputados, senadores y “representantes populares” estamos eligiendo?, pero, sobretodo, el 16 de mayo del 2012, ¿Le daremos otra oportunidad más de que nos decepcionen?

miércoles 21 de octubre de 2009

Jaque mate a la ciudadanía


Por: Crystal Fiallo

Qué tan difícil es entender que si a un pueblo no se le presta atención, se le irrespeta burdamente y públicamente y además se juega con su inteligencia, no hay posibilidad de gobernarlo. Qué tan difícil es entender que de eso se trata la buena gobernanza. Qué tan tedioso es comprender que si la clase política NO escucha a los ciudadanos y ciudadanas están proclives a fracasar (quizás no a corto plazo pero sí al largo).

Los dos partidos mayoritarios hacen pactos como si el país fuera un juego de ajedrez. Mueven sus fichas cuando quieren y como quieren, haciéndole jaque mate a un pueblo indefenso que cada vez más se vuelve su cliente, su presa, su víctima.

Pero ven acá, epliquenme’ si es justo que dos personas se sienten a unilateralmente decidir el destino de nuestro destino; el futuro de nuestro futuro, o el derecho a nuestros derechos. ¡Pero y por queéeeeee!! El mensaje que nos envían es que no debemos ser sujetos sino objetos…

Que seamos espectadores y no protagonistas. Quieren que seamos pacientes mientras se cocina lo que ellos decidieron poner en su menú. ¡Así no, así no! Los olores que se desprenden de esa cocina no huelen nada bien y para colmo ni siquiera sabemos lo que vamos a comer. Demasiada discrecionalidad en el acceso a la información sobre los asuntos públicos tratados en el pacto miguelin-leonelin.

Esto no es solo con la reforma constitucional, sino también con las dinámicas de esos dos partidos políticos que se han convertido en los jefecitos del país. Pero, ¿y qué es lo que pasa? Somos muñecos vudú rodeados de agujas que no paran de pincharnos; ¡basta ya!

¿Qué es lo que pasa? Nos están convirtiendo en un pueblo ingobernable. La delincuencia, las manifestaciones, la no participación ciudadana, son expresiones de que casi estamos tocando fondo. Aunque en la reforma no se nos reconoció el mecanismo ciudadano de revocación de mandato y se nos “regaló” herramientas consultivas (cuando debieron ser deliberativas), no todo está perdido pues aún tenemos nuestras consciencias, nuestros votos, nuestra voz y nuestro corazón para poder pronunciarnos y detener cualquier barbarie. Hay que invadir las cabezas, las sillas y las decisiones de aquellos/as que se conducen como autoritarios/as.

miércoles 14 de octubre de 2009

Al pan, pan y al vino, vino


Por: Millizen Uribe

Quizás sea una exageración de mi parte, pero, por una cuestión de coherencia, entendí que dado que yo había sido una de las opositoras de la construcción del Metro (no por necear sino porque entendía que había prioridades como el sistema de salud, de educación, el sistema eléctrico…) no me lucía que una vez construido yo andará paseándome en el.

Y así lo hice, pero esa tarde el carro estaba en el “doctor” (mecánico) y a mi novio se le ocurrió iniciar el romance de esa tarde con un paseo en el Metro. Como en el amor a veces hay que ceder (y ya yo llevaba varios meses negándome) decidí complacerlo.

Abordamos juntos el Metro de Santo Domingo. Periodista al fin, en esos breves minutos que duramos a bordo, yo iba observando hasta el más mínimo detalle: el comportamiento de la gente, la actitud de los empleados, las paradas que hacía…Fue aquí en este último punto donde hubo algo que llamó sobremanera mi atención: los nombres de las paradas.

Y es que para el colmo de los colmos, observé que el nombre de Joaquín Balaguer estaba en la misma línea de hombres y mujeres como Gregorio Luperón, Francisco Caamaño y Mamá Tingó. ¿Irónico? ¡Bastante! Pero si, ahí estaba como la más desagradable de las sátiras, justo al lado de Amín Abel, a dos paradas de Caamaño, a quince paradas de Mamá Tingó, a dos paradas a la derecha de Juan Bosch y a diez paradas de Peña Gómez, sólo algunas de las tantas víctimas, a veces morales, a veces físicas, de su régimen.Sí, ahí estaba su nombre, a nueve paradas de las Hermanas Mirabal y a cinco paradas de Pedro Livio Cedeño, todos víctimas del sangriento régimen trujillista, del cual él fue uno de los principales colaboradores.

Y observar esto era mirar de nuevo a la cara a la pseudo modernidad, pues mientras por un lado se aferran al paso del tiempo para levantar las banderas del progreso, ese mismo tiempo se lleva consigo los valores e ideales de muchos de los exponentes de la clase política de este país.

El Metro se paró, y antes de bajarnos también vi la necesidad de que los dominicanos y las dominicanas llamemos al pan, pan, y al vino, vino. Sólo así los héroes serán héroes y los traidores, traidores.

martes 8 de septiembre de 2009

Desempleo juvenil I


Por: Guillermo Peña Capellán

La odisea que pasa un joven profesional dominicano para conseguir empleo es ya desesperante. Si no tiene un amigo en el gobierno o una conexión con un empresario influyente, son pocas las posibilidades de que encuentre un trabajo formal.

Más difícil aún es que termine la secundaria y obtenga un trabajo estable, debido a que una gran cantidad de universitarios, ante el ambiente de desesperanza prefiere asalariarse por debajo de su nivel académico, que quedarse en su casa, “jalando aire”.

Hace algunos meses, el Secretario de Trabajo, Max Puig, informó que República Dominicana tiene el índice de desempleo juvenil más alto de toda la región centroamericana, y que la elevada tasa de desempleo juvenil no tiene que ver con la crisis económica mundial, sino que la misma “tenderá a agravar dicha situación”.

Un 30.9% de la juventud dominicana está desempleada, cuando el promedio en Centroamérica es de apenas un 7%. Y eso que este rango sólo considera jóvenes a quienes entran en el parámetro de 15 a 24 años. Si tomamos en cuenta que la Ley General de Juventud 49-2000, considera jóvenes a quienes oscilan entre 15 a 35 años, el dato podría llegar al 50%, aproximadamente.

A propósito, una investigación realizada en el año 2008 por el Colectivo Latinoamericano de Jóvenes, resalta el dato de que un 47% de las y los jóvenes cuyas edades comprenden entre 18 y 30 años, no tienen empleo.

Si pensaban que habían leído lo peor están equivocados. Y es que según la organización juvenil Projuventud, el 70% de l@s jóvenes que estudiaron en el extranjero carece de empleo.

Ya no se podrá alegar que los niveles de educación en el país son muy bajos y por ende no es posible emplear a tantos jóvenes porque no tienen la preparación académica necesaria. Los datos ante señalados confirman que estamos muy lejos del promedio de Centroamérica y que hay muchos jóvenes que vuelven con maestrías y doctorados del extranjero y no encuentran una oportunidad laboral digna.

El Estado dominicano debe garantizarle un primer empleo a los jóvenes, en razón de su vulnerabilidad por las excusas de falta de experiencia y capacidad.

Las universidades dominicanas también pueden colaborar para reducir esta brecha social, creando una bolsa de trabajo, mediante el cual las empresas identifiquen estudiantes de término para ingresarlos inmediatamente al mercado laboral.

Es urgente ponerle coto a esta situación, sino el círculo de pobreza seguirá en aumento a la par con la desigualdad y la falta de oportunidades. Datos hay de sobra para identificar dónde están los problemas. Lo que no existe es voluntad política para enfrentar tan dramática situación.

martes 1 de septiembre de 2009

Corrupción policial


Por: Guillermo Peña Capellán

Una de las conquistas del Código Procesal Penal dominicano, Ley 76-02, era precisamente que la cultura del tránquenlo y luego se averigua había terminado.

Las injustas y represivas redadas quedaban prohibidas. Eso aprendí con el Prof. Guillermo Moreno cuando me impartió Derecho Procesal Penal I y II. Sin embargo, el viernes pasado comprobé que, lamentablemente este instrumento legal, al igual que muchos otros, quedó en teoría.

Y es que a William, el señor que lava mi carro, con una cubeta de agua en mano, casi es objeto de una redada policial. Si no es por mi querida madre que vocea “dejen a ese señor tranquilo que él es quien lava los carros por aquí”. La historia fuese otra.

Cuando pude salir de mi hogar, conversé con William y me contó que ya le habían advertido que patrullaban para buscar dinero. Que en el colmado “El Metro”, ubicado en Gazcue, a un empleado del mismo, con una funda de hielo en la mano, casi se lo llevan a la chirola también.

No es casual que recientemente saliera a la luz pública que la Policía Nacional es la tercera institución más corrupta del país, según el “Estudio de percepción de la corrupción de hogares de la República Dominicana”.

Otra mala señal que demuestra la poca institucionalidad de la Policía Nacional es la puesta en retiro del General Juan Tomas Taveras Hernández, por el simple hecho de publicar un artículo crítico de la institución de la “ley y el orden”, en este mismo medio digital.

Un Estado social y democrático de derecho es aquel que garantiza el estricto cumplimiento de las leyes. Cuando las autoridades no cumplen el rol que les corresponde, pierden el respeto de la ciudadanía y se convierten en ilegítimas.

jueves 20 de agosto de 2009

La vida es un tesoro al final del arco iris…


Por: Crystal Fiallo

Nunca olvidaré a mis padres y su afán de que entienda que la vida es un tesoro y que los tesoros son fortunas que a todos nos duelen. Fortunas que materializan el amor en la tierra; fortunas que se desprenden del vientre materno y se construyen en las sociedades. Fortunas que crecen por el sol, los alimentos, los abrazos y los tiernos besos.

Pasaron los años, y fue cuando ese afán comenzó a golpear mi cabeza que maduraba en la almohada y que preguntaba y no callaba en el día. Empecé a entender la magnitud de las guerras, de las bombas, de los asesinatos en serie, de los accidentes, de las tragedias, y la teoría de ponerme en los zapatos de los demás.

También comprendí que nunca se es capaz de sentir el dolor ajeno sin el tacto directo a ese sufrimiento que desgarra un alma, un corazón o una piel. La vida de un ser humano es un pedazo de cielo, una ola del mar, una montaña de recuerdos, la raíz madre de un árbol gigante. Una vida es un mapa infinito de vivencias, emociones y respiros.

Leer las reseñas de los asesinatos frecuentes que se llevan a cabo en la isla de mis ensueños, me arrebata el sentimiento de sentirme segura y confiada de pisar sus costas o vivir en sus entrañas. Kaisha Requena Grullón es una víctima más de los tantos tesoros arrebatados en los últimos años, que cada vez se incrementan más y más.

Pero resulta que nos hemos dedicado a responder a estos eventos desalmados “fortaleciendo” nuestras fuerzas de vigilancia y protección ciudadana, nuestro poder judicial, nuestro ministerio público o desarticulando “asociaciones de malhechores” que se forman en los distintos barrios o ensanches del país sin saber que existen otras soluciones que jamás atacamos.

Keisha murió y no paré de sentir dolor; groseramente frente a su casa la despojaron de su vida, de su tesoro. Me puse en sus zapatos, también puse a mis hermanas, a mis mejores amigas, incluso puse a mi madre, y la rabia frenó mi imaginación porque no podía más.

Inmediatamente empecé a pensar y releer en mi cabeza las noticias cotidianas de que en las zonas más empobrecidas del país las matanzas se han convertido en deporte, y que la droga es la ficha más pesada en la mesa de ‘dominó’ dominicana.

Triste, pero aún con fuerzas de seguir reflexionando, repasé las tantas luchas en contra de la corrupción, que es un mal que le quita atención a los tesoros arrebatados que tantas lágrimas, sufrimiento y dolor generan.

No sigamos curando males de manera irresponsable; analicemos, reflexionemos con más fuerzas: esto no es SOLO producto de falta de seguridad ciudadana, o de corrupción en la PN, o violación de leyes, o de lo podridas que están las prisiones (recintos para que los delincuentes realicen maestrías en el tema: “¿cómo seguir delinquiendo?”) o de soluciones como el decreto cenicienta, o de operaciones en busca de armas; esto no es culpa del presidente, o del vecino, o de la pandilla que vive a metros de nuestros hogares: es un asunto que tiene demasiadas ventanas por donde mirar.

Ahora bien, este artículo toca una de las ventanas más abandonadas y que a mi entender es fundamental para comprender nuestro contexto social: las enormes brechas sociales que separan a una clase y la otra, dibujando una línea de guerra entre ellas. Brechas que no permiten a los más privilegiados conocer y saborear el mal sabor de levantarse y no saber qué comer, qué hacer, qué rumbo tomar. Unas brechas que no tienen nada que ver con lo lejos que quedan Guachupita y Arroyo Hondo, o Naco y Los Praditos. Brechas que se llevan el significado de la vida y le dan la espalda a los más desaventajados; brechas que promueven la educación mediocre y el clientelismo. Unas verdaderas fisuras sociales que colocan cara a cara ciudadanos totalmente distintos: unos que viven y otros que sobreviven.

Aclaro que esto no es justificación alguna para que ningún individuo cometa un acto delictivo. Estas líneas no son más que una advertencia de que cada vez esas brechas son tan responsables de esas crueldades como lo es responsable también la fragilidad institucional. Lo que es importante para mi, desde mi espacio restringido de privilegio académico, social y económico, no es importante para aquel que recibe una educación mediocre, politizada, y además vive en una abatida realidad que es la de la mayoría.

La concentración de oportunidades, riquezas y conocimiento en unas cuantas manos es razón suficiente para generar una revolución ciudadana y un estado inhabitable. Se hace necesario imponer medidas a favor de la pobreza; medidas que reúnan las clases en un punto medio, con igualdad de oportunidades y de acceso a los servicios estatales, reduciendo la corrupción a cero, y eliminando estigmas que arrastramos por ser una ex colonia y un estado controlado por todos y por nadie.

No dejemos que más muertes detonen un verdadero cambio en la República Dominicana. Obliguemos a nuestras autoridades, desde nuestros espacios, a que favorezcan a los más desposeídos con normativas que los coloquen en un plano de igualdad y de justicia social, y luego celebremos todos y todas al final del arco iris.

viernes 14 de agosto de 2009

La batalla continúa


Por: Millizen Uribe

No me gusta escribir aquí relatos muy personales, pero en esta ocasión una historia muy personal es la mejor manera de compartir con ustedes mi entrega de esta semana. Sucede que cuando una milita en el Partido de los Sueños, ese que fomenta la necesidad de luchar por una mejor República Dominicana, se atreve a soñar y a visualizar que las cosas en el país pueden marchar mucho mejor.

Pero a veces cuando una ve el incremento de los ya tradicionales apagones, de los cuantiosos casos de corrupción y le sigue el ritmo al constante chachareo de los politiqueros puede pensar que ese sueño es imposible.

Pues precisamente en esa semana, cuando me encontraba reflexionando sobre estos temas, a mi novio, que conoce muy bien mis gustos e ideas, se le ocurrió invitarme a ver una película: “Operación Valquiria”, quizás muchos de ustedes la conozcan o por lo menos alguien le habrá hablado de la buena actuación o de lo bien que en ella luce Tom Cruise, pero si la vieron coincidirán conmigo en lo imponente del mensaje que envía el relato cinematográfico: las batallas hay que librarlas.

Y es que en ella se narra el elogiable intento que un grupo de oficiales alemanes, organizados por el coronel conde Claus von Stauffenberg, hicieron para derrotar al dictador alemán Adolf Hitler.

Ellos desde un principio conocían lo difícil de su lucha y estaban conscientes de las repercusiones que sufrirían en caso de que su plan fallará, mas el miedo a la muerte, represalia obligada del régimen nazista, no los detuvo, sino que el amor a su patria y el sueño de ver a Alemania libre primó en ellos.

El plan fracasó, ellos fueron fusilados pero años después sus ideas germinaron y dieron como fruto un país libre. Justo dos días después, precisamente la noche del sábado, se repitió la invitación para compartir otra película, en esta ocasión: “Batalla en Seattle”, la cual también se inspira en hechos verídicos, pero en este caso de la dramática situación que tuvo lugar en el encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle en 1999, donde unos 100.000 manifestantes se lanzaron a la calle en protesta contra la poderosa organización supranacional.

A primera vista su lucha por impedir esa reunión parecía imposible, más bien se asemejaba al clásico enfrentamiento del huevo y la piedra, sin embargo los manifestantes lograron su objetivo: la reunión se suspendió. ¿Qué si fue fácil lograrlo? ¡Claro que no! Muchos manifestantes fueron arrestados, golpeados y muy maltratados, sin embargo, ellos, al igual que los valientes oficiales alemanes, estaban conscientes de ese riesgo y muy dispuestos a pagar este precio por una cuota de libertad.

Ya el domingo la invitación la hice yo, y, por supuesto, fue para ir juntos al concierto Música por los Haitises. Acudir a este evento cerró con broche de oro mi semana, la cual concluí con la convicción de que: “La batalla continúa”. Y es que formar parte de los miles de dominicanos que ese día se dieron cita en la Plaza España para a ritmo de rock y trova gritar al mundo que entre el cemento o la naturaleza elegimos naturaleza, agua y vida, me hizo confirmar que sí, que en la República Dominicana la batalla continúa.

La lucha ahora no es contra un hombre como Adolf Hitler, ni contra una organización como la OMC, la lucha de hoy día es contra todo un sistema. Pero es también contra el pesimismo y la conformidad, contra las ganas de tirar la toalla y conformarnos con este mal intento de país. Ahí en la Plaza España, tomada de la mano del amor de mi vida y en la buena compañía de amigos, amigas y de compañeros de sueños e ideales me reiteré que la batalla debe de continuar.

jueves 30 de julio de 2009

El Poeta Callejero


Por: Guillermo Peña Capellán

El Poeta Callejero es un joven artista dominicano, cantante de Rap, que utiliza este género musical como denuncia social para describir lo que ve y piensa.

Las letras de sus canciones, en general, analizan la realidad política y social dominicana mejor que cualquier politólogo o sociólogo. Por ello, me parece importante compartir con ustedes las críticas que él hace a la forma de hacer política en nuestra Quisqueya la bella.

Una de sus canciones más famosas es “El 16 de Mayo”, que en las elecciones pasadas generó mucha controversia por el contenido que tiene. De la clase política dominicana dice lo siguiente: “Mentira ello no quieren que la situación mejore. Tu no ve que un regidor gana ma´ que to lo doctore”. Sobre los líderes políticos dominicanos expresa: “Miguel Vargas Maldonado implicado en el caso Marbella. Leonel y su botella, el infelí de Eduardo Estrella. Quisiera que estuvieran vivos Duarte, Sánchez y Mella, pa que vean el disparate de su Quisqueya la bella. Que son como lo gato tan lleno de mala maña. Y na ma pisan tu barrio en lo tiempo de campaña”.

Cuestiona para qué sirve el voto y asqueado de una partidocracia corrupta y de una ciudadanía que vota por el menos malo cada 4 años, señala que: “Quieren que tu colabore ayudándole a robar. Votando en la Junta Central Electoral. Ellos quieren mi voto como la sangre un vampiro. Y en eso e que me inspiro, pa escribí to lo que miro. El 16 de mayo no me voy a levanta. El 16 de mayo el Diablo es que va votar. El 16 de mayo a nadie van a engaña. Porque el voto como el ántrax viene metido en un sobre. Raya con una X la cara de tu candidato y elije a tu corrupto, estafador, ladrón o tecato. Pero vota que eres joven da el derecho a que te roben. Hazlo rico millonario mientra lo pobre se joden. Polque yo no voy a elegí yo mimo al ladrón que me va a robá cada 4 años ¿E que utede todavía son aborigene e? No quieren seguí cambiando oro por espejo”

La desesperanza del sentir de la sociedad dominicana, a sazón de las deudas sociales acumuladas por los malos gobiernos que hemos tenido, la manifiesta también el Poeta Callejero cuando dice “Por una ola de promesas que ahoga mi corazón. Pero si el gas aumenta otro peso, me vua comprá anafe y carbón”

Consciente de que no hay progreso ni cambio para mejorar sin educación de calidad y una lucha real contra la corrupción y el narcotráfico, señala que: ¿Cómo va a ver cualto pa pagarle a lo maestro si se invierten tanto millones de dólares en un metro? Quieren No a la corrupción, No a la drogadicción, Y no hay maestros preparado que nos den la educación”.

La ausencia de una política criminal que priorice en le prevención del delito y el crimen, incide en que la delincuencia aumente. Por ello, el Poeta dice: “La delincuencia aumenta no cabe otro preso en La Victoria. La policía no tiene armas que enfrenten el tigueraje”Mejor no puede explicar el fenómeno de la migración al subrayar que: “No hay butaca en las escuelas, ni suero en los hospitales. A eso se debe el aumento de los viajes ilegales”. Y es que todo el que toma la difícil decisión de emigrar lo hace para mejorar su calidad de vida.

El sentir de muchos jóvenes dominicanos es parecido al del Poeta Callejero. Urge reinvidicar la política y cambiar la forma en que se hace. Nuestro futuro puede ser más funesto todavía si no lo hacemos. Es justo cuestionarse votar.

Respeto a quienes deciden no hacerlo por conciencia de que anhelan un cambio real que no lo puede encabezar de ninguna manera los partidos tradicionales que han sido los responsables de este atolladero, pero pienso que esa no es la solución para que llegue ese cambio que necesita nuestro país. Crear una nueva opción política si es la solución. Y tenemos que decidirnos a trabajar para crearla, porque como dijera alguna vez el filósofo griego Platón “El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos”.

¿Cúal Democracia?

Por: Millizen Uribe

Basta irse al concepto original de lo que es la democracia para cambiar la percepción de que hoy día en República Dominicana vivimos en total y absoluta democracia.

Y es que en una breve revisión etimológica de este concepto nos encontramos con definiciones como estas: “Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo”.

“Es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes”. “Es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley”.

Después de leer estas conceptualizaciones me atrevo a preguntar en voz alta: ¿Cuál democracia? Y es que basta revisar las palabras subrayadas para darse cuenta de que en el país no hay tal democracia o que, en el mejor de los casos, está muy debilitada. Veámoslo por parte y siguiendo las características del concepto.

Dice que en este sistema: “la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva”. Sin embargo vemos como aquí en el país lo que imperan son las decisiones de los funcionarios y gobiernos de turno.

Ejemplo ¿Decidió la mayoría que era prioridad construir un Metro? ¿Decidió la mayoría que la Reforma Constitucional debía hacerse por Asamblea Revisora y no por Asamblea Constituyente? Dice que “las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante participación que le confieren legitimidad a los representantes”. Pero sabemos que aquí hay pocos mecanismos de participación, sino que esta se limita a acudir a las urnas cada cuatro años, pero no hay referéndums revocatorios ni otras herramientas de participación y expresión.

Además, ¿llegan al poder los funcionarios y “representantes” que el pueblo desea o aquellos que tienen más dinero para pagar más anuncios y ganar las elecciones? ¿Es legítimo un diputado o un senador que gane mediante un fraude o comprando adeptos, votos y cédulas? Dice que en la democracia: “todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley”.

Y yo me pregunto: ¿Aquí en dominicana vale lo mismo un rico que un pobre?, ¿Un religioso que un ateo? ¿Un hijo de un militar que uno de un pollero? Y sé que ante mi inquietud muchas dirán que antes cuando la dictadura de Trujillo era mucho peor, que hoy por lo menos uno puede hablar y tener espacios como este en los medios de comunicación.

Pero ¿creen ustedes que son todas las opiniones o ideas que se pueden decir en voz alta o ser publicadas en un medio? Sino tomen como ejemplo el caso del general Juan Tomas Taveras, articulista de este medio, quien fue preso por pensar diferente y atreverse a formular en voz alta una crítica.

Patá y trompá contra la corrupción


Por: Crystal Fiallo
No todo en mi columna es un bombardeo a las autoridades que gestionan nuestros servicios públicos. Es necesario también reconocer las iniciativas del gobierno para combatir ciertas problemáticas que corroen nuestro desenvolvimiento como nación, como lo es la tan mencionada corrupción. “La cruzada contra la corrupción en la administración pública”, conjunto de medidas que se propulsarán desde el gobierno, demuestra cierta apertura por parte de la actual administración y una actitud responsiva en este momento en el que se han destapado tantas canastas podridas.

Por otro lado, debemos aceptar que la lucha contra la corrupción es una batalla de todos/as los dominicanos/as y que no se la podemos tirar en las espaldas solo al gobierno: el pueblo debe estar alerta, pendiente, participando, supervisando, dando seguimiento, exigiendo, advirtiendo.

Las palabras del Presidente reseñadas en los periódicos de circulación nacional sobre este tema demuestran que existe disposición política para iniciar esta lucha, pero igual ‘él me dijo’ lo mismo cuando se creó la Comisión Nacional de ética y combate a la corrupción a la cual le di seguimiento desde dentro y fuera y los resultados nunca fueron los esperados; o también el caso del DPCA que en más de una ocasión gritó no tener fondos suficientes para llevar la cantidad de casos denunciados. Por eso esta cruzada puede que “te’ cruzá”. Hay que estar vigilantes con estas medidas y exijamos resultados.

El gobierno anunció también la instalación de líneas y buzones para que la ciudadanía denuncie actos de corrupción en las distintas instituciones del Estado, lo cual representa una medida de respuesta y no de prevención. Sí hay que admitir que es un paso de avance, pero no es el ‘pleito’ que esperamos que el gobierne le ‘eche’ a la corrupción. Está demás decir que el presidente indicó que muchas de las denuncias y campañas respeto al tema también son estrategias de los partidos opositores para restar credibilidad al mandatario; ahora bien, sean o no estrategias, los casos son tangibles y son un virus para la sociedad.

Entiendo que el gobierno debe perseguir la corrupción pero lo más importante es evitar que nazca. Una lucha agresiva, con patá y trompá, promoviendo espacios abiertos de participación ciudadana, consultas públicas, reforzar la institucionalidad, implementar los mecanismos participativos y de control ciudadano como lo son: el presupuesto participativo de los gobiernos locales, las oficinas de acceso a la información, plebiscitos, referéndum, declaración jurada de bienes, tabla de escala de salarios en la administración pública, talleres de educación cívica y funciones del gobierno, entre otros. Pero no lo hagamos por pedacitos, desarrollemos un plan a 10 años, evaluemos los resultados y trabajemos en mejorar los indicadores básicos de la transparencia y corrupción. Para esto es necesario comprometer “a to’ er vivo”, como diría un buen dominicano/a.

Muchos de estos mecanismos antes mencionados y otros por mencionar promueven la democracia directa, fortalecen la gobernabilidad y generan una ciudadanía consciente y demandante. Por otro lado, pero no tan divorciado de lo antes indicado, se hace necesario promover verdaderas reformas de descentralización ya que, mientras más centralista es un gobierno o unitario es un Estado, menos accesibilidad para al ciudadano a estos mecanismos.

Dejemos ya el Balaguerismo y el Trujillismo atrás; promovamos una nación basada en una correcta y balanceada distribución del poder.

jueves 9 de julio de 2009

Intolerancia política

Por: Guillermo Peña Capellán

El destacado historiador británico, Eric Hobsbawm, catalogó el siglo XIX como el “siglo de las revoluciones” y el siglo XX como el de “las grandes intolerancias”.

En los albores del siglo XXI en América Latina la intolerancia política persiste y tiene tendencia a crecer con el tiempo. Los fuertes enfrentamientos políticos entre presidentes latinoamericanos, hacen que la Región se vea cada vez más fragmentada. El Barómetro de las Américas 2008 así lo confirma, situando entre los países más intolerantes a Bolivia, Guatemala, Honduras, Haití, Ecuador Perú, Colombia, Chile, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Una de las características fundamentales para vivir en democracia es la tolerancia política. Esto implica respetar el derecho que tiene la ciudadanía de expresarse mediante mecanismos de presión, como son las protestas cívicas que impulsan una oposición política crítica, consciente y constructiva.

¿Hay intolerancia política en la República Dominicana?

Mientras se tilde de perredeísta, peledeísta o reformista a quien se opone a una postura del gobierno de turno, con el propósito de descalificar su planteamiento, se podrá decir que hay intolerancia política. Y es que pensar que uno siempre tiene la razón, es caer en el absolutismo retrógrado del siglo XVII.

La represión a los jóvenes del campamento de Gonzalo en los Haitíses es una muestra de intolerancia política. Jamás debe confundirse la tolerancia con la debilidad. Actuar de manera intolerante promueve los fanatismos, dogmas y fundamentalismos que tanto daño han hecho a la humanidad.

Fomentar la tolerancia política y la diversidad es el objetivo de toda sociedad que se considera democrática. Su ausencia impide el diálogo pluralista y sensato.

El progreso de una sociedad se alcanza con la madurez política. Cuando se impone una moral pública o religiosa se contrapone con el pluralismo democrático.

Ejercer la ciudadanía es precisamente aceptar la disidencia política como parte del juego democrático. Las dominicanas y los dominicanos tenemos el gran reto de cambiar nuestra cultura política, de autoritaria e intolerante a democrática y participativa. La decisión está en tí.

Y ahora el Papa

Por: Millizen Uribe

Un tema muy manido, pero tratado con poca profundidad. Este es el tema haitiano. Con el sucede que históricamente grandes figuras del mundo, y otras no tan grandes, se han pronunciado con el aparente objetivo de buscar una solución a este problema. Entre los más recientes se encuentra el papa Benedicto XVI quien el lunes señaló que “considera indispensable en Haití el apoyo a familias necesitadas y proteger a mujeres y niños, víctimas de violencia, abandono o injusticia”.

En realidad el papa no ha dicho nada que otros líderes económicos, políticos, religiosos y culturales no hayan señalado acerca de este tema. Sin embargo, tanto él como sus predecesores que se han pronunciado sobre este tema se han quedado corto cuando plantean el tema de las donaciones, de la intervención militar, de la emigración y de la mera solidaridad como la solución a la crisis haitiana.

Veámoslo por parte e iniciemos con el tema de las donaciones. Entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por poner un ejemplo, han desembolsado miles de millones de dólares en ayuda para Haití. De hecho este año aprobó 100 millones de dólares, el doble que en 2008 y en 2007 y para el 2010 el paquete de donaciones será de 120 millones de dólares para Haití, destinadas a inversiones en infraestructura, servicios básicos y la prevención de desastres.

Y aunque la inversión es súper cuantiosa, ¿dónde radica el problema? En que pocas veces ese dinero llega a los más necesitados, sino que, como ha sucedido históricamente, se queda en la oligarquía de Haití. Porque es un problema de estructura, más que de asistencialismo.

Igual sucede con el caso de la intervención militar, una solución a la que históricamente han recurrido países como Estados Unidos y la misma Francia. Hoy día nueva vez se insiste en esa fórmula. Esto con el establecimiento de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), lo cual hizo el Consejo de Seguridad de la ONU, en su resolución 1542, de 30 de abril de 2004.

¿Y qué han conseguido con esto? Pues nada o muy poca cosa, ya que varios movimientos haitianos han señalado que estas fuerzas, lamentablemente ahora de origen latinoamericano, violentan la soberanía del pueblo haitiano y ejercen abuso de autoridad con los menos pudientes.

¿Y qué hay con el caso de la emigración? Pues es por demás sabido grandes potencias que en un pasado saquearon todas las riquezas de Haití, entienden hoy que es la República Dominicana la que debe poner solución al problema haitiano.

Según ellos para poner fin a la crisis basta con abrir las fronteras dominicanas (en gran parte simbólica) y permitir que los haitianos vengan a este territorio. Y yo me pregunto ¿Acaso la solución económica, política y social para un país debe descansar en la entrada migratoria a otro, sobretodo tomando en cuenta que ese otro país tiene limitaciones económicas, políticas y sociales?

Pero entremos a su lógica, y supongamos que sí, que esa sea la solución. Entonces ¿Porqué Estados Unidos, por ejemplo, no permite que los haitianos entren a su territorio, sino que los deporta tan pronto pisan su territorio?

Sabemos que esta tampoco es la solución, y si a usted amigo o amiga lector se le ocurre preguntar que para mí cuál es la solución entonces, le diría que no creo que para este problema haya recetas mágicas o únicas. Sin embargo estoy absolutamente segura que toda solución para el problema haitiano debe comenzar por Haití mismo. Por un levantamiento de este pueblo, de un “sacudión” que le haga librarse de toda ese explotación que históricamente le ha hecho la oligarquía internacional y nacional.

Haití necesita levantarse, olvidarse de la lástima internacional y nueva vez tomar las riendas de su propio destino, así como una vez lo hicieron Jean-Jacques Dessalines, Toussaint-Louverture, y otros y otras que honraron su sangre, su color.

viernes 26 de junio de 2009

¿Más bonos soberanos?


Por: Guillermo Peña Capellán
En el año 2001, el ex presidente Hipólito Mejía, con el apoyo de los legisladores del PRSC, promulgó la Ley de Bonos Soberanos 108-01, que permitió la emisión de 500 millones de dólares en bonos soberanos, con el fin de crear obras de infraestructuras físicas prioritarias. ¿Y dónde están esas obras prioritarias? No sé ustedes estimados lectores, pero yo sólo conozco la del puente Juan Bosch porque lo dice en la tarja.

Los pronunciamientos de importantes dirigentes políticos del PLD en aquél momento retumbaron por doquier en rechazo de la medida tomada por el gobierno del PRD, tras considerar que el país no podía seguir endeudándose de tal manera. Incluso, el ex candidato presidencial Danilo Medina, criticó que, si el Estado no podía asumir una deuda menor de 300 o 400 millones de dólares, sería imposible pagar la deuda de 500 millones de dólares en bonos soberanos.

Recientemente, el Secretario de Hacienda, Vicente Bengoa Albizu, anunció que el gobierno del PLD enviará al Congreso Nacional, un proyecto de ley, a los fines de recurrir a una nueva emisión de 1,000 millones de dólares en bonos soberanos, para suplir la caída de los ingresos fiscales. ¿Por qué ahora resultan positivos los bonos soberanos?

Se repite de nuevo la historia. Más bonos soberanos para que el país siga endeudándose, Y es que en vez de reducir el gasto público y ser austeros, de nuevo nuestro gobierno emitirá más bonos soberanos que deberán pagar los hijos de nuestros hijos con impuestos al cuadrado. ¡Que abuso!

jueves 25 de junio de 2009

La mujer de Duarte


Por: Yulendys Jorge

Patria: “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Esta es la definición que se recoge en el diccionario de la Real Academia Española, la cual tiene su correspondencia en el país, en la Academia Dominicana de la Lengua.

La definición es a propósito de la propuesta de declarar a Salomé Ureña como madre de la Patria; sugerencia emitida por la reconocida escritora e investigadora dominicana Ángela Hernández en un discurso ofrecido en la celebración de su ingreso a la Academia. ¿Por qué a Duarte se le reconoce como el Padre de la Patria? Juan Pablo Duarte fue el autor intelectual –el culpable, según Ramón Colombo, de que hoy día los ciudadanos nacidos en esta porción de tierra caribeña sean denominados y se sientan como dominicanos.

Duarte con la fundación de su sociedad La Trinitaria, y junto a sus compañeros, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, fue la fuente de inspiración para empoderar a un grupo de dominicanos y librar una lucha que puso fin a 22 años de dominación haitiana, y sentó la base para la consolidación de una nación independiente y soberana.

De la agudeza y densidad de la investigación de la escritora Àngela Hernàndez sobre los aportes literarios de Salomé Ureña, así como de su indiscutible sensibilidad hacia la nación dominicana y de su sentimiento patriótico para ser considerada como Madre de la Patria, no sería motivo de discusión. Lo que sorprende es que no hayan salido a relucir nombres como María Trinidad Sánchez y Juana Saltitopa.

Las valoraciones para un reconocimiento como tal deberían ir más allá de aportes literarios y de reflexión en torno al tema de la nacionalidad y del patriotismo.

Si las corrientes feministas necesitan tener una madre patriótica, deberían aprovechar sus inquietudes para hacer justicia con mujeres que participaron y fueron parte importante en la conformación de la Patria, con su lucha, con sus aportes y con su constancia para alcanzar las aspiraciones del Padre, de Duarte.

María Trinidad Sánchez, no solo fue la costurera que unió los cuadrantes de la bandera dominicana; por su lealtad hacia los febreristas fue fusilada en 1845, convirtiéndose en la primera víctima política. María participó en todo el proceso de la independencia dominicana, al igual que Juana Saltitopa, la coronela inmortal, mujer de armas a tomar. Luchó como soldado en la batalla de marzo en Santiago…

Seamos justos. Seamos racionales. Salomé Ureña puede –como lo tiene- ocupar un sitial de preponderancia en el mundo de las letras, mas los argumentos para compartir el trono de Duarte no son tan sólidos comparados con mujeres como las que sí participaron con entrega en la lucha por la independencia y la soberanía nacional y la conformación de la República Dominicana.

lunes 8 de junio de 2009

Los independientes son el segundo partido más grande


Por: Guillermo Peña Capellán

La encuesta Barómetro de las Américas 2008 revela que, el 30.2% de las dominicanas y dominicanos no simpatiza por ningún partido político.Después del PLD que tiene el 47.4% del electorado, los y las independientes son el segundo grupo más grande (paradójicamente el partido de los sin partidos tiende a la alza). Le sigue el PRD con el 17.4%, y el PRSC alcanza a penas un 4.4 %.

Recordemos que en el año 2004 el 27% del electorado decidió optar por la abstención y en las elecciones de 2008 el abstencionismo alcanzó el 29%.Los datos reflejan que nos estamos cansando de los partidos políticos tradicionales.

Indudablemente la gente está buscando nuevas opciones políticas para ver si este país cambia. Sin embargo, parece que no estamos muy seguros de que los diversos movimientos políticos alternativos que hoy existen son los más capaces para cambiar el país. Además los estigmas sociales de una izquierda retrógrada, populista y desfasada hacen que el elector rechace de plano ser parte de éstos movimientos. Aunque sus protagonistas no respondan necesariamente a esas etiquetas. El ciudadano de a pie quiere que surja algo nuevo, pero no quiere trabajar para crearlo. Es necesario romper con la cultura del conformismo y la indiferencia para promover la participación ciudadana y la democracia participativa.

La abstención no es la solución. Independientes, atrevámonos a crear una nueva opción política para tener el país que merecemos y soñamos. Otros países latinoamericanos han podido. ¿Acaso nosotros no podemos?

viernes 29 de mayo de 2009

Tengo miedo...

Por: Crystal Fiallo

El miedo: una emoción que te recuerda tu grado de ‘humanidad’. Un torbellino interior que acelera tus latidos y que se mezcla con la desesperación, algunas veces con llanto, con sudor, fuerte jadeo y ganas de correr. Pero, ¿qué pasa cuando todos los miedos se mezclan entre sí y no puedes separar uno del otro? ¿Será lo que muchos llaman “una crisis existencial” producto de las distintas etapas de vida que los seres humanos atraviesan? ¿O será incertidumbre? Quizás ¿un vacío espiritual, emocional, mental?

Complicarse buscando una respuesta no es una opción, pues dice un dicho que la vida es sencillamente complicada y complicadamente sencilla (eso explica muchas cosas). A mi me dio la gana de agarrar mis miedos y sacarlos a la luz. No hago esto para vencer mis miedos, o para expulsarlos de mi ser: lo hago con la preocupación de que hemos olvidado que sentir miedo y confusión es de humanos.

Enfrentar los miedos es el lema de todo líder, pero vencerlos es el discurso de la Sra. Reflexión. Hoy siento que más dominicanos/as, a raíz de los procesos de reforma del Estado que se llevan a cabo en estos últimos años, han desarrollado miedo a creer y a perder el mismo miedo.

Quiero compartir mis miedos para despertar los tuyos, los suyos, los de ellas y los de ellos; atrapar la razón que mantiene vivos esos miedos y recordar que estamos hechas/as de puros sentimientos y tejido humano.

Tengo miedo de equivocarme, de hablar cuando no me toca, de olvidar fechas históricas importantes o ubicaciones de países en mi globo terráqueo.

Temo no llenar las expectativas de aquellas generaciones que nos abrieron camino para nuestra llegada; temo que ellos y ellas sean tan intolerantes que, contrario a incentivarme, más bien me alejen con sus críticas y con sus varas con las que miden a todos/as los de mi generación sin pensar qué nos afecta, qué nos falta, qué nos pasa.

Tengo miedo de que Silvio deje de cantar, de que Fidel decida decir adiós, de que Chávez se haga amigo del imperio…

Tengo miedo de que los países del medio oriente sigan siendo sacos de arena para golpear, que África siga gritando y nadie la escuche y que el cono sur se haga eco de ese llanto y se ahogue.Me da pánico que la lucha de las minorías continúe para siempre; me horroriza comprar un carro pero más aún montarme en carro público y colaborar con la red de “los dueños del país”.

Me aterra seguir hablando lo mismo durante décadas; que Juan Luis Guerra deje la música, que Victor Victor deje de sonreír, que Tony Almond se corte sus trenzas o que “El Jefe” vuelva.

Me da desasosiego pensar que Casa de Teatro deje de existir o que Evo Morales olvide sus raíces. Me enloquece creer que el capitalismo llegó para quedarse y que la globalización se “chupará” los países más pobres.

Tengo miedo de que me critiquen, de que me griten, de que me cuestionen, de decidir por la sociedad civil o por el gobierno; me da miedo no llorar, no amar, no sentir… Le tengo un chin de miedo a la nueva Carta Magna… ¿en qué parará eso?Me asusta perder la sensibilidad, tomar decisiones serias, hablar en público, dejar de escribir, perder la esperanza, perder los dientes o ser decapitada.

Me espanto cuando el gobierno nos da la espalda como pueblo; odio ver la cara de las clases sociales cuando se paran una frente a la otra; me da terror ver que los valores se derrumban; me da miedo abortar, ser violada, no tener nacionalidad, viajar en yola o tener un primo contagiado de AH 1N1.

Mientras escribo, de fondo escucho a Aventura que canta una canción en contra de la interrupción del embarazo, seguida de la canción de su autoría: “hoy es noche de sexo”: ¡eso da miedo!Horror, terror, espanto, susto pensar que no tengo a nadie que de la cara por la muerte, por nosotras las mujeres, jóvenes, niñas o por los inmigrantes de las alcantarillas del mundo…

Tengo miedo de perder el miedo y de nunca perderlo.