martes, 11 de noviembre de 2008

I have a dream

Por: José Carlos Nazario
“Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’. / Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. / Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. / Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.” Así proclamaba Martin Luther King, Jr. en su discurso de agosto de 1963. Palabras que cobran la fuerza de su vigencia en una semana como esta, en días como los que se viven.

Cuarenta y cinco años después hemos visto el inicio de la realización de ese sueño. Con el arribo de un hijo de inmigrante keniano a la presidencia del mismo país que pisoteaba los derechos civiles de personas por su origen, su credo y su raza y que viera morir de un balazo intolerante al autor de esa pieza oratoria, se abre una nueva era.

Hoy, en la vorágine absurda y desgarradora de una crisis creada por la usura, podemos decir que sigue viva una esperanza. Tras los años sesenta y setenta nos la negaron. Pero hoy, volvemos a la idea de que podemos construir, con esfuerzo, sociedades mejores.

Se reaviva el anhelo de que sin tender la mano a la dádiva esclavista del clientelista de turno, sin empobrecernos en la hueca carrera de los días, de la incultura, sin arrastrarnos a la espera de un salvador que nos levante, podemos cambiar las cosas, en nuestro y en todos los países.

No quiero nombrarlo, no quiero que la moda, la fragilidad de su persona o el snobismo barran lo que el sacrificio de tantos años ha logrado. Solo quiero decir, con el corazón en las propias manos y la mirada en el futuro, aquellas palabras proféticas: I have a dream…

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