viernes, 2 de mayo de 2008

Junot Díaz

Por: José Carlos Nazario

Escribir es la empresa de quien se atreve a sobreponerse a la muerte, dicen algunos. Aún sin adscribirnos a estos designios fatalistas podemos decir que hay quienes logran elevarse y vencer la mortalidad, simplemente haciendo lo que les da la gana. El escritor debe tener mucho de esto.


Dejándose llevar por fuerzas internas, para muchos sobrenaturales, quien incursiona en la literatura es un esclavo. “Impulsado por demonios” decía Faulkner, el escritor es un hijo del sufrimiento cuya satisfacción, única y excluyente, consiste en la concepción de su obra, saborear la gloria intima de la creación.


Pocos han sido los dominicanos vivos que han logrado encontrar ese rincón recóndito de sus vidas para ubicarse en el y desde allí, escribir desgarradores textos que merezcan la grandeza de lo pequeño: La emoción o el desagrado, la sonrisa, el placer individual de quien disfruta o padece su lectura.


Junot Díaz ha logrado despertar el interior de muchos de sus lectores, aquello que los creyentes llaman alma; lo hizo con Drawn y ahora, de forma pasmosa lo ha logrado con The Brief Wondrous Life of Oscar Wao. Su capacidad de refugiarse en lo oscuro para emerger hacia la luz, eclipsándola, lo ha hecho merecedor del Premio Pulitzer. Sintamos orgullo por este talentoso ser humano al que el azar hizo nacer en suelo dominicano.

viernes, 18 de abril de 2008

Impotencia política


Por: Guillermo Peña Capellán

Opciones electorales que son más de lo mismo y nuevas opciones que no se ponen de acuerdo, forman parte de este estruendo panorama electoral. Y es que para alcanzar en el futuro una cuota de poder, es necesario reconocer que unos vencerán y otros tendrán que transar.

Desigualdad de condiciones y competencia desleal, este es un proceso electoral que por ahora, el pueblo no tiene la de ganar. Lo que está, aunque parezca convenir, a la larga podría devenir en una crisis político-social. Si no perdemos el miedo, perderemos el país.

La izquierda vieja disfrazada de nueva deberá superar aquellas ideas desfasadas que, no atraen en absoluto al joven rápido y astuto que quiere un mejor porvenir.

La derecha vieja disfrazada de nueva es copada por las mismas figuras añejadas que, apoyaron por omisión nuestra histórica corrupción.

No podemos resolver esta situación con una varita mágica, pero si transformar la indiferencia e impotencia política en una verdadera opción política con vocación de poder.

Ojalá que seamos más los que queramos un mejor país. Ojalá que los calladitos seamos más. Ojalá que cambiemos de rumbo. Ojalá que el Estado no se imponga. Ojalá que votemos positivo.

"Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril. Mas Quisqueya la indómita y brava, siempre altiva la frente alzará: Que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá". Himno Nacional Dominicano

martes, 1 de abril de 2008

La importancia de la incidencia política

Por: Crystal Fiallo

Una manera inteligente de operar por parte de las organizaciones de la Sociedad Civil es conocer ampliamente sobre el tema de incidencia política. Este tópico representa una de las armas fundamentales que debe poseer toda entidad no gubernamental, sea organizada o desorganizada, que pretenda participar de manera activa en la creación o modificación de las tan mencionadas “Políticas Públicas”, las PP.

Y, ¿qué son las Políticas Públicas? Estas son parte de la disciplina de las Ciencias Políticas y tiene como finalidad estudiar el comportamiento de los gobiernos, tanto locales como centrales, abarcando el análisis de sus decisiones, participación y apego a las producciones legislativas de los congresos.


Esa es la disciplina, pero cuando se habla de crear o adoptar políticas públicas, se refiere a medidas o acciones gubernamentales, consensuadas con los distintos espacios de la sociedad, que persiguen responder a necesidades presentes según las leyes y/o circunstancia nacional: se busca el cambio de una realidad muchas veces inminente.


Subrayo un aspecto sumamente importante sobre este tema: las políticas públicas deben ser el reflejo de las leyes y/o de las disposiciones de las instancias competentes para emitir normas regulatorias, de no ser así, dichas políticas no entrarían dentro del marco de la legalidad. Para entrar al tema de incidencia se hizo necesario tocar el concepto de las PP inicialmente.


La guía ciudadana Salvadoreña denominada “Incidencia Política en La Asamblea Legislativa: Una Guía Ciudadana” (asequible online) dispone que la incidencia política envuelve un conjunto de acciones estratégicas dirigidas hacia instancias gubernamentales y que conducen a la creación de políticas públicas, modificación o para el mejoramiento de su aplicación.
Sinónimo de incidir es influir. Por lo que cuando incidimos, influimos.


Es necesario colocarle apellido a las incidencias ya que, la incidencia política busca respuesta del gobierno, a diferencia de otras incidencias que pueden ser de carácter social, legislativa, de mercado, etc.


Los pasos fundamentales para la efectividad de la incidencia política empiezan con la definición de estos aspectos: Paso 1 ¿qué es lo que perseguimos? ¿Cuáles son nuestros objetivos? De esta forma identificamos el problema y conocemos sobre sus distintas manifestaciones en la sociedad y cuáles serían las vertientes de interés de nuestra organización.


El 2do paso sería la determinación de la posible solución o soluciones que se desean alcanzar: propuestas, borradores, proyectos, anteproyectos, etc. El 3er paso sería rastrear la entidad gubernamental competente para tomar decisiones sobre el tema (ojo con este paso ya que muchas acciones de la sociedad civil se quedan en puros manifiestos entregados en manos incorrectas).


Luego o durante estos 3 pasos antes mencionados debemos proceder a identificar aliados y oponentes de nuestra iniciativa o acción y, por último, pero no menos importante, la determinación de estrategias que facilitarán el camino: tácticas de guerra.


PENDIENTE: Debemos conocer a todos/as estos actores antes mencionados: autoridades, aliados, contrapartes; también conocer cuáles otras entidades persiguen nuestro objetivo de manera que podamos obtener una alianza con las mismas y así ganar más fuerza en nuestras voces.


Otros aspectos claves para una provechosa incidencia política son: la investigación a fondo sobre el tema que se persigue (los expertos se hacen en la medida de que no se les sacie su hambre de aprender), capacitación de los/as actores involucrados en la acción (todos los miembros de las organizaciones deben estar al tanto de lo que ocurra y entender sus consecuencias), poseer interlocutores idóneos para negociar con los tomadores de decisiones y, algo muy importante para la investigación, conocer cuáles espacios nos pueden brindar las informaciones necesarias o incluso constantes: responsables de acceso a la información, departamentos de servicios ciudadanos, secretarías, bibliotecas, Archivo General de la Nación, etc, etc.


Una recomendación que entiendo de suma utilidad para todas las entidades de la sociedad civil es que, una vez identificada la instancia competente para tratar el asunto en cuestión, se conozca de su estructura orgánica para saber a que departamento dirigirse durante las diferentes etapas de la incidencia.


Ejemplo: un anteproyecto de Ley: dónde se introduce, cuándo se conoce, dónde lo envían una vez aprobado; cuál comisión lo estudia; quién firma, etc. De esta manera se puede hacer el cabildeo o lobby, que no es más que una de las etapas de la incidencia, a diferencia de lo que muchos/as piensan.


La organización (capacidad de movilización, cantidad de individuos involucrados, manejo del tema, funciones definidas, roles) y la comunicación son herramientas tanto para la difusión (nacional o local) como para despertar el respeto y admiración necesarios para la incidencia.


Una vez se manejen correctamente estas herramientas, estos pasos y demás consejos requetehablados por expertos, las organizaciones se encontrarían empoderadas y preparadas para influir en cualquier institución o poder del Estado.


No vayan a creer que la incidencia política solo puede ser utilizada por los bloques partidarios, alianzas rosadas, grupos religiosos, feministas, doctores, profesores, etc, etc. Todo el tema de la incidencia es un arma poderosa que nos beneficia en todos los sentidos habidos y por haber. En virtud de esto les dejo esta frase que me mandó mi querido tío José Antinoe y que sé les retumbará un poco (al menos lo hizo conmigo):


“… Todos los dominicanos serán políticos… aún más todos querrán ser políticos, porque… ser político no significará ser empleado público… Tomar participación de los destinos del país” (Moisés García Mella, 1914).

viernes, 28 de marzo de 2008

De lobos y ovejas

Por: José Carlos Nazario

El clima se ofrece convulso. Los llamados a retirarse de las elecciones, a protestar en las calles y las acusaciones de unos contra otros no se alejan del mismo tono.

Ese bullicio desagradable que combina la disco light con el uso de los recursos estatales y privados para imponer intereses ajenos al bienestar social no es mas que la sinceridad de un modo de hacer las cosas; un producto mas de nuestro inmovilismo ciudadano.


Mientras pasa la comparsa, una minoría, asqueada, observa como se desmorona cualquier indicio de esperanza en la imposibilidad que les da a los actores dignos el indignante sistema operacional.


Una imposibilidad fáctica, no de voluntad, un impedimento que anteriormente creíamos comodidad, lo que la realidad ha desmentido crudamente, nos ata de manos y pies. Quien no se embarra de las formas del activismo actual no alcanza poder.


El poder es la vía de la transformación política y social. Por tanto, cerrada cualquier brecha de entrada para individuos que pretendan, con la probidad, incursionar avanzando, nos queda simplemente la espera. El sufrimiento, lento quizás, de los coletazos del monstruo que nosotros mismos creamos.


La política no involuciona, se transparenta. Las criticadas malas artes no son asunto administrativo, sino sistémico. Los que critican carecen de la calidad moral para hacerlo y quienes se pretenden erigir como salvadores de la decencia no resguardan siquiera su honra propia al actuar.


El sistema es una bomba de tiempo y no existe fuerza individual ni liderazgo que pueda detener el explosivo trance que nos aguarda. La energía colectiva que componen los ciudadanos puede revertir el proceso y empezar por exigir lo que merecemos. Los valores que antes identificábamos como esenciales hoy no nos sirven.


Nos vemos ante una clase gobernante que en el poder y la oposición sirve a quien la empuja. El empresariado, por una parte, la burocracia, por otra. Todos se mueven en el engranaje social engrasando sus poleas, corrompiendo y siendo corrompidos.


Esta realidad no asombra, sino que envilece a quien sentado en el sillón, en la comodidad de su escritorio, en el disfrute del acondicionador de aire, no siente en su carne los golpes que luego irán a sonar en su puerta.


Ya el asunto no se trata de la indiferencia, sino de la necesidad irrenunciable de salvarnos. Con tristeza lo afirmamos. Ya no es un sueño, sino la supervivencia individual lo que impulsará el cambio. El peligro esta en que nos vuelvan a vender gato por liebre. Ojala no se haga demasiado tarde.

lunes, 24 de marzo de 2008

Indiferencia política y juventud

Por: Guillermo Peña Capellán

Es una preocupación mundial la actitud indiferente de los y las jóvenes hacia la política. A gran parte de la juventud le importa poco lo que dicen y hacen los políticos. Muchos se consideran apolíticos.

El apolítico es una persona que manifiesta indiferencia o desinterés sobre la política, generalmente nunca vota, y no participa en la actividad política. El diccionario de la Real Academia Española lo define como ajeno a la política.

Prefiero sumarme a quienes piensan que nadie es apolítico, sino que pudiera ser apartidista. Y es que el hecho de estar en desacuerdo con la forma en que se ejerce la política, o en como los partidos políticos tradicionales hacen política, es precisamente una postura política, es un rechazo a lo establecido.

A pesar de que existen personas con éstas características, los políticos siguen con anticuadas retóricas, en vez de asumir la autocrítica para replantear nuevas formas de hacer política y así lograr sumar a este acrecentado sector.

Los políticos no se dan cuenta que el mundo ha cambiado, y que los únicos que no han cambiado son ellos. No se adecuan a las circunstancias de la actualidad, sino que generan disputas por cuestiones meramente insignificantes.

Ahora bien, es pertinente determinar cuales son las causas de esta actitud indiferente de la juventud hacia la política. ¿No será una de ellas porque el accionar de los políticos se divorcia de sus discursos? ¿La apatía no es motivada por la exclusión de la juventud en la toma de decisiones políticas? ¿O se sustenta en las mentiras y engaños de quienes dicen representarlos? Responda usted éstas preguntas.

De mi parte planteo que urge reivindicar la política. “La política no es una especulación; es la ciencia más pura y digna después de la filosofía de ocupar las inteligencias nobles”, afirmó una vez nuestro Padre de la Patria Juan Pablo Duarte. La política se sustenta en ideas, propuestas y acciones para obtener o mantener el poder con el fin satisfacer necesidades ciudadanas, y el poder pertenece a éstos.

La nación dominicana anhela nuevos aires de democracia. Nesecitamos políticos que cumplan y hagan cumplir las leyes sin distinción. Con indiferencia política no lograremos la libertad que anhelamos, sino todo lo contrario, contribuimos a que todo permanezca igual o peor, le abrimos la puerta a una nueva dictadura política.

Una vez dijo Platón que “el castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos"

La juventud que es indiferente a la política pierde un espacio en la sociedad. Es ineludible tomar conciencia del concepto de ciudadanía para dejar de ser representantes del pasivismo.